familia monoparental y adopción

Hace algunos días, leí en un grupo de adopción transracial americano una definición de la adopción que me pareció muy gráfica. Le pedí a su autora, Yoonmi Kim, adoptada coreana adulta, permiso para publicarlo. Y  me lo dio, con la condición de citar la autoría (por supuesto) y de preservar los derechos de autor. Es decir, si alguien tiene interés en publicar este texto, debe pedirle permiso a la autora, en este link:

https://www.wattpad.com/user/KimYoonmi

(La ilustración es del artista coreano Seung-Hwan Chung, sustraída del blog Cuaderno de Retazos).

La adopción es, para mí, al menos una boda, un cumpleaños y un funeral. Puedo ver las tres cosas. La mayor parte del tiempo, mis padres adoptivos veían solo el cumpleaños, y por esto si estaba triste sobre mi identidad perdida, la cosa iba en la línea de “¿Por qué estás triste?”

Pero mis padres de nacimiento también…  ellos solo veían el funeral. Ellos solo veían el tiempo perdido, la niña que fui y a menudo les disgustaba cuando les mostraba lo duro que había trabajado para convertirme en quien me había convertido. No es que quisiera una medalla, tampoco, es que quería enseñarles que estaba bien y había seguido adelante, pero ellos no. Su corazón estaba fijado en ese momento y esa versión de mí, una identidad que yo no comprendía del todo porque es algo extranjero para mí.

Ninguno de ellos parecía darse cuenta de que había una boda, también. Mi madre actuaba como una mala consuegra con mi padre coreano, insistiendo en que yo debía elegir, que yo debía contárselo todo a la vez, pero después cortándome cuando me intentaba comunicar.

Así que es más bien reconocer la pérdida como padre adoptivo. Reconocer que hay otra familia allí enfrente. Reconocer que la elección que hiciste fue la pérdida para al menos otras dos personas.

No todos los adoptados ven la adopción como un trauma… pero sigue habiendo una pérdida involucrada en el proceso. No son todo cumpleaños. Hay también un funeral.

 

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Comentarios en: "Boda, aniversario, funeral" (8)

  1. No me queda claro este parrafo “Mi madre actuaba como una mala consuegra con mi padre coreano, insistiendo en que yo debía elegir, que yo debía contárselo todo a la vez, pero después cortándome cuando me intentaba comunicar.” ¿Me lo puedes aclarar?

    Si tenían relación con la familia biológica me resulta extraño que no fueran conscientes de la pérdida que había supuesto para la familia biológica y para la hija adoptiva.

  2. Eso es una expresión totalmente coreana.Las relaciones familiares en corea son muy complejas y ella utiliza ese símil.

  3. Ella compara a sus familias bio y adopt con los suegros y padres. No se quienes hacen el papel de padres del “marido”; esos son los que ordenan y deciden, sin explicaciones ni bobadas, los padres de la esposa se quedan con menos parcela de poder y tienen que pelearsela mas. Imagino que no se me entiende nada… son muy complejas las relaciones familiares. En realidad haria el papel de una consuegra coreana muy normal, nada que ver con las relaciones familiares idealizadas que quiza ha imaginado.

  4. Catalina dijo:

    Hola, me ha gustado mucho encontrar este blog. He leído varias cosas que me han hecho pensar y evidentemente que me han identificado. Soy adoptada, tengo 31 años. Mis padres (sólo a mis padres adoptivos les diré padres), me informaron de mi calidad de adoptada a los 6 años, consideraron que era una buena edad para revelar la verdad a mí y a mi hermano, que también es adoptado (dos años antes que yo, actualmente de 33 años).Aparentemente yo reaccioné muy bien, no así mi hermano, quien siempre ha sido más sensible. Con el tiempo, él lo fue superando, al menos en apariencia. La verdad es que yo nunca me he sentido rara por no compartir lazos sanguíneos con mi familia, tampoco me han hecho sentir observada o vigilada en exceso. Por el contrario siempre me he sentido normal. De niños mi madre nos dejó en claro que ella tomó la decisión de adoptar porque tenía mucho amor que entregar, y que ambos habíamos sido hijos elegidos, no hijos impuestos. La verdad es que siempre me he sentido afortunada, mi mamá es la mejor mama del mundo, un madre excepcional.
    Mi papá es más curioso (mis padres se separaron cuando yo tenía 7 años), pero a su manera ha mantenido siempre el contacto con nosotros y nos manifiesta lo importante que somos para él. Mi padre con posterioridad tuvo dos hijos más, biológicos y con los que no vive, no obstante siempre ha sostenido que nosotros (yo y mi hermano) somos sus hijos más queridos y cercanos, pues a nosotros sí nos pudo criar (extraño esto, lo sé, pero son sus palabras).
    Hace dos años atrás, mi hermano decidió contactar a sus progenitores biológicos, como comenté anteriormente, él se mostró siempre más afectado por este asunto y en reiteradas oportunidades manifestó su inquietud por saber. Cuando terminó la universidad mi madre hizo el contacto para que pudiera obtener la información (ella consideró que era conveniente que terminará la universidad antes de enfrentarlo a ese pasado, en particular por su forma de ser, es artista y una persona extremadamente sensible, inclusive a mí como hermana menor, me preocupaba la reacción de mi hermano). Enfin se conocieron, creo que mi hermano esperaba encontrar a alguien muy parecido a él, en gustos y forma de ser, en humor y temas, no obstante se encontró con alguien muy distinto y con quién tiene muy poco en común. Inclusive en algún minuto me preguntó si pudiera haber un error y que si la mujer que conoció como progenitora biólogica pudiera no serlo. Hoy mantienen una relación de amistad, se visitan, mi hermano conoció una hermana biólogica, lo que lo tiene muy feliz y yo me alegro por él. Pero no siento que mi hermano haya llenado por completo ese vacio que siente, creo que sólo logrará reconciliar su tema familiar, cuando tenga su familia. No hay nada que yo o nadie pueda hacer al respecto.

    Respecto de mi, no me interesa conocer a mis progenitores biológicos. No los odio, pero tampoco los quiero. No creo en los afectos automáticos, tal vez si los conociera me podrían simpatizar o los podría llegar a querer, pero por ahora no está en mi planes conocerlos. Sé el nombre de ella, mi progenitora, sé con quien casó y cuantos hijo tuvo, me alegro que su vida haya avanzado bien, no debe ser fácil dejar atrás un hijo. Pero si se parece un poco a mí, preferirá hacer su vida tranquila y dejar el pasado atrás. Tuvimos suerte y a ambas nos fue bien. No siento que tenga que indagar más allá y lo digo muy en serio. Si bien mi familia no se formó del modo convencional es mi familia y me siento apoyada, querida y suficientemente entera para hacer mi vida.

    En conclusión creo que es perfectamente posible hacer una vida normal siendo adoptado, no es nada terrible, nada del otro mundo, yo me siento tan normal como cualquiera. Luego no es una necesidad imperiosa vincularse con tus progenitores biólogicos, dependerá de cada sensibilidad y los padres se podrán dar cuenta si su hijo desea conocer ese aspecto de su vida o no, pues en general lo hacen saber.

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