familia monoparental y adopción

Al hilo de la entrada anterior, escribe MC un comentario que me ha tocado hondo y, con su permiso, lo reproduzco aquí.

Veo reflejada la situación que vivimos hace 16 años mi marido y yo cuando mis hijos llegaron a casa. En aquellos días no existía formación preadoptiva, solamente te contaban aquello de “la mochila” pero que todo se curaba con cariño y comprensión. La dificultad estaba en cómo dabas cariño a alguien que te tiraba a la cara, a veces literalmente, todo lo que querías darle.

Después, mucho después, cuando hemos participado en talleres de formación, nos hemos juntado con otras familias y hemos descubierto experiencias muy duras y comunes; nos han dicho que los métodos educativos que empleábamos no eran los adecuados. ¡¡Pero eran los que teníamos!! Aprendimos que, aplicados a nuestros hijos maltratados, heridos, escarmentados, … , aquellos que nuestros padres nos enseñaron no servían para nada o, peor todavía, eran contraproducentes. La enorme culpabilidad que nos provocó el no haber sabido hacerlo mejor sigue ahí latente.

Los hijos fueron saliendo adelante pero gran parte de nuestro ser quedó en el camino. También aprendimos que el daño que sufrieron no se cura solo con cariño, y a veces las heridas no llegan a cicatrizar y se convierten en adultos con deficiencias mentales: no saben querer, son disociativos, los comportamientos disruptivos se modulan pero no desaparecen, … Pero son para siempre nuestros hijos.

El día a día a veces es muy complicado. Ninguna formación te prepara suficientemente para lo que te puedes encontrar pero es IMPRESCINDIBLE.

Anuncios

Comentarios en: "¿Qué hacemos con este niño? (Y 2)" (13)

  1. Por lo que veo a mi alredor, hay familias que encuentran el camino hacia la vinculación con sus hijos malheridos y “conflictivos” y lo logran o medio lo logran ayudar a sus hijos. Otras… no. Y los chavales acaban en centros de acogida, con otras familias y algunos casos por desgracias en centros de menores, algunos después de pasar por plantas psiquiatricas… es muy duro, porque estas familias han podido cometer errores por no saber, o por lo que sea pero yo solo veo incondicionalidad en ellos hacia sus hijos y dolor. Y juzgarlos a padres y chavales (como se hace y hacemos) me parece una crueldad inútil.

    • A mí me parece más cruel el juicio hacia el niño… que es un menor, que ha llegado a la adopción después de sufrimientos a veces inenarrables, que no ha escogido nada… y tengo la sensación de que para muchos adultos es muy fácil empatizar con los padres que con los hijos…

      • En todo caso, mi texto no pretendía hacer un juicio. Solo cambiar el foco de la madre al niño. Algo que me parece fundamental.

      • Quizás es cuestión de carácter o de lo que has vivido. Personalmente empatizo más con los niños pero, hay padres con una pelea silenciosa y sin cuartel por sus hijos con los que es imposible no empatizar.

      • Sí, en esto estoy de acuerdo. No es lo que me transmitió ese texto (que entiendo que lo escribió alguien externo a la familia). Sí el de MC, por ejemplo…

  2. Juzgar a padres y chavales. A todos…Juzgan , nos juzgan (a padres e hijos), los docentes, los psicologos, los otros padres adoptivos, las otras familias, los vecinos, los transeúntes… así porque sí o cada uno desde su experiencia. Intento escuchar, comprender para copiar lo que veo que funciona y evitar otras muchas cosas nocivas y dejar el juzgar a voz de pronto.

    • Sí, nos juzgan. A veces sin tener los elementos para hacerlo. Casi siempre, sin ser capaces de ponerse en nuestra piel. Por esto necesitamos (necesito yo, al menos) hablar con familias que vivan cosas parecidas, porque no necesito explicar el contexto, porque sé que no habrá juicio… por esto escribimos blogs, también, me temo. Pero somos (soy, al menos) adultos, tomamos nuestras decisiones, asumimos las consecuencias incluso aunque no valoráramos en su momento que pudieran ser tan devastadoras… Ellos no.

  3. No se puede explicar mejor. Nunca podré entender que alguien quiera “deshacer ” una adopción. No se puede. No se despare, no se desadopta.
    Pero entiendo a la fuerza que las dificultades que tiene un niño o niña adoptados no son una mochila que se cura con amor. son el resultado de ver truncados todos los procesos de maduración emocional y desarrollo. Y desde luego que mejoran con la atención y el cariño , pero algunos daños son irreversibles.
    La gente te pregunta ¿y los dos tienen dificultades? ¡qué mala suerte!. No , no es mala suerte. Tener dos hijos adoptados con dificultades varias no es mala suerte, es realidad.
    Es lo que hay. Lo normal no es pasar un abandono, un orfanato o un cuidado negligente sin secuelas. No es una mochila, porque las mochilas se quitan y no son parte de ti. Tus carencias, tu fragilidad, el no saber modular las emociones, las dificultades en el vínculo…están y son parte de ti y una parte que no se cura, que se lima como se puede si se puede…Y estas secuelas son muy variables, pero no se curan mejor o peor en función de la cantidad de amor que podamos dar ni desaparecen al año de “tener una familia que te quiere”.

    • No. Efectivamente, la de la mochila es una metáfora que deberíamos dejar de usar. No es algo externo: es algo que impregna lo que eres, que te transforma, como sucede con otras experiencias traumáticas: que pasa a formar parte de ti.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: