familia monoparental y adopción

Mi caída del caballo

Como tantos adoptantes, fui ingenua, creí que la adopción miraba por el bien superior del menor, estuve convencida de que si hacía las cosas bien, habría garantías… hasta que me caí del caballo.

Fue hace exactamente 8 años, este texto lo escribí entonces… y lo había perdido hasta que M. me lo volvió a hacer llegar.

No hay mucho que añadir… aunque ahora sería menos ponderada,  pondría menos quizás,

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Llegué a la adopción por el deseo, egoísta, de un hijo, pero creía que, como a mi no me importaba que mis hijos no llevaran mis genes, y habiendo tantos niños en el mundo, la adopción era la mejor opción. También pillé el cierre del protocolo público, aunque yo, desde el principio, pensaba ir por ecai. Quizás porque no soy muy valiente, y también porque pensé que las agencias controladas por la administración pública me ofrecían más garantías que facilitadores que no estaban sujetos a nuestra legislación. Y tomé esta decisión a pesar de que me suponía 2 años más de espera, y cuando se empezaron a conocer las barbaridades que fueron ligadas a algunos casos de adopción por protocolo público, pensé que había escogido bien. 

Mi experiencia personal con mi ecai fue buena en todos los sentidos, y, aunque no había oído hablar de corrupción de ningún tipo, me alegré de poder comprobar que la historia de mi hijo era exactamente como me la habían contado. Me alegré de poder localizar a la madre biológica de mi hijo y me alegré mucho (aunque también lloré) cuando ella me escribió explicándome las razones por las que le había dado en adopción. 

Tiempo después, empecé a leer historias tremendas de la adopción en Etiopía por ecai. Creo que la primera que leí fue la de V. Lógicamente, no tuve ninguna duda de que era cierta, pero entonces pensé que era una excepción, un error del sistema, por decirlo de alguna manera: alguien había hecho algo mal, estaba claro, pero la adopción, en general, funcionaba. Luego leí sobre otros casos, ya eran muchas excepciones… pero seguí pensando que eran errores, desviaciones. Que la adopción no era eso. Que eran desviaciones a la norma. Tremendas, pero excepcionales. Esto es lo que he pensado durante mucho tiempo… a pesar de todas las evidencias. 

Hasta que el otro día, hablé por teléfono con una familia que me explicó su historia. No sé si fue oírla de viva voz en vez de leerla; o los detalles; o los nombres propios, algunos bien conocidos por mí. El caso es que de repente lo vi todo desde otro prisma. Como San Pablo cuando se cayó del caballo en el camino de Damasco, pero en vez de ver la luz vi la negrura más absoluta. 

Mis conclusiones, a las que otros han llegado antes que yo, es que la adopción internacional, que en si no tiene nada de malo, es en Etiopía (y también en otros países, no en todos) un gran negocio para las ecais, que han encontrado en este país un campo de cultivo de niños sanos y pequeños para nosotros, las familias blancas, que llegamos a la adopción desde la inocencia más absoluta, convencidos de hacer un bien dando familias a niños que las necesitan. Con esto no quiero decir que todos los casos sean niños arrancados (no por la fuerza, sino después de convencerles) de las familias, a las que se les explica lo bien que les irá a sus niños entre los farengi; ni siquiera sé si son así la mayoría de los casos: seguro que también hay niños huérfanos o abandonados. El problema es que es imposible discernir si estás en uno u otro caso hasta que ya es demasiado tarde. El problema es que nuestra demanda es la que genera la oferta. 

¿Sabéis lo peor? Lo peor es que yo estaba dispuesta a hacer una segunda adopción en Etiopía, que la habría hecho si no me hubieran expulsado del país, convencida de que podía controlar el proceso. Y si todo hubiera salido bien, habría dicho: ¿Veis como se puede hacer bien? Y si hubiera salido mal… no habría podido decir que no me habían avisado antes. 

Alguien decía que este no es el foro en el que denunciar estos temas. Yo discrepo: creo que es precisamente aquí donde tenemos que hablar de esto (además de denunciarlo ante las autoridades pertinentes y ante los medios de comunicación si se dejan). Otras voces reclaman, cada vez que sale el tema, el nombre de las ecais. Al margen de que TODAS las personas que han denunciado el asunto han nombrado sus ecais , yo creo que esto es irrelevante. Que se conocen los casos que se conocen, porque ha habido un puñado de padres, pocos que han ido más allá de lo que les vendían. Que debe haber muchos casos como estos que no han sido descubiertos ni denunciados. Y que firmar con una ecai que no tenga (todavía) denuncias no es garantía de nada. 

En fin. Que estoy muy, muy tocada. Que me siento muy idiota. Que de repente, una serie de cosas que no me cuadraban, han tomado sentido.

Que tengo mucho que digerir, y ninguna de estas cosas son ni siquiera fáciles de masticar. 

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Comentarios en: "Mi caída del caballo" (8)

  1. Gracias por recuperar este escrito. Podría haberlo escrito yo misma. Yo también he conocido demasiado tarde cómo funciona la adopción en Etiopía (en general) y he escuchado de primera mano esa historia de “convencer” para dar en adopción. Muy doloroso “ver”, muy doloroso sentirte parte de este negocio… Ahora solo me queda aprender, abrir bien los ojos y sobre todas las cosas, tener la fuerza de ser honrada con mi hijo y contarle su historia tal y como fue… no como me quisieron hacer creer.

  2. Por aquella época pasé muchas noches sin casi pegar ojo. Recuerdo lo angustioso que fue, y el miedo que me daba pensar en que mi hijo podía ser uno de esos muchos niños arrancados de sus padres. Es cuando decidí que no podíamos esperar más para comprobar su historia y el motivo por el cual había llegado a nosotros. Por suerte, en su caso no había habido el menor engaño, pero siempre recalco las palabras “por suerte”, porque tengo claro que no fue por el buen hacer de la Ecai. Esa Ecai en la que yo creí durante un par de años, y a la que odié desde octubre del 2008, cuando paralizamos nuestro segundo expediente con ellos. Tremendo esto de la Adopción Internacional…

    • Yo entiendo la tranquilidad de saber que “tú no”… (yo también lo viví) pero no deja de ser una ruleta rusa. A la que todos contribuimos, por otra parte…

  3. Sí que es muy difícil de digerir…yo no acabo de entenderlo del todo bien porque se me hace muy difícil ponerme en la piel de las familias biológicas.
    Mi hijo fue “dado” voluntariamente en adopción. Pero acabó en adopción porque hubo quien de dedicó a informar o convencer a muchas familias biológicas de que la adopción era la mejor opción para sus hij@s.
    Volvimos a Etiopía, volvimos con nuestro hijo y volvió a reunirse con su familia biológica…y la madre biológica contaba que tenía miedo de haber acertado con la decisión que tomó pero que viendo ahora a su/nuestro hijo tan feliz, estaba satisfecha incluso arrepentida de no haber dado también en adopción a algún herman@ más…
    Muy complicado… porque la situación de la familia biológica de mi hijo era muy extrema y acabó complicándose con el fatal desenlace del fallecimiento de la madre.
    También recuerdo que en otro viaje y en una visita a la familia biológica del hijo de unos amigos, la hija que vivía con la madre biológica (permanecía en Etiopía)me decía llorando que ella era la más desgraciada de los hermanos viendo ” la suerte” que habían tenido dos hermanos suyos que habían salido en adopción internacional…. uffff…
    La verdad es que en muchos de los casos que conozco las familias biológicas dieron a sus hijos en adopción internacional como una posibilidad de darles una vida mejor.
    Me cuesta ponerme en su piel, pensar en que haría yo en su situación… nosotros que programamos y decidimos cuando NO queremos tener hijos, que tenemos nuestras necesidades básicas cubiertas …. en muuuuyyy complicado.

    • Sí, es mucho más complejo de lo que creemos. Como es complejo también transmitirles su historia sin caer en el “buenismo”, en el mensaje de que aquí su vida es mejor…

      • Estoy cansadísima de oír ese comentario. Me revuelve cada vez que alguien dice el favor que se les hace sacándoles de la miseria, de aquella vida…. ajjjjj

      • Sí,… además es curiosísimo que solo queramos sacar de “aquella miseria” a bebés sanos… los adultos que vienen en patera, que se vuelvan por donde han venido…

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