familia monoparental y adopción

Cambios y consecuencias

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Una adopción implica muchos cambios para las principales personas interesadas, los adoptados. El lugar donde viven, la familia, los usos y costumbres, la nacionalidad, la filiación, el sabor de lo que comen, las canciones con las que se duermen, la ropa que llevan, sus apellidos, el idioma en el que piensan, la religión en la que serían criados… algunas son inevitables, o difícilmente evitables, pero otras son optativas: forman parte del privilegio de los padres y las madres que adoptamos.

Pienso en cosas como el nombre o el lugar de nacimiento en la documentación, que se puede optar por mantener o por cambiar.

Cuando te empiezas a plantear la adopción, y preguntas e investigas sobre la conveniencia o no de hacer este tipo de cambios, obtienes respuestas dispares. Igual te dicen que hay que mantener el nombre “porque ya pierden bastantes cosas” como que “ponerles un nombre es una forma de ahijarlos”… Que mantenerlo es una muestra de respeto o que darle un nombre, una muestra de interés y cariño. Supongo que al final te quedas con lo que te dé una excusa para mantener tu postura.

Entre los argumentos para cambiar el nombre y el lugar de nacimiento están, inevitablemente, los que hablan de racismo, discriminación y hacer la vida más fácil.

Pero, ¿sufrirían menos racismo y xenofobia si en vez de Addis Abeba pusiera Barcelona? ¿Los “inmigrantes de segunda generación” sufren menos discriminación? ¿Las familias inmigrantes no llaman Jordi a sus hijos?

¿No es mejor luchar para terminar con una discriminación como esta – y visibilizarla y denunciarla con la fuerza que da nuestro privilegio blanco – que cambiarles el lugar de nacimiento y el nombre y no preocuparnos de que otros niños sufran esa discriminación?

¿Cómo les protegemos más: blanqueando/españolizando su lugar de nacimiento y su nombre o manteniendo los originales? ¿Visibilizando o disimulando el hecho de que son adoptados?

El que es racista, rechaza al inquilino o empleado por el nombre o el lugar de nacimiento…. o lo hace por el color de piel cuando conoce al Jordi de Barcelona negro. Y si es así, ver a un racista antes o verle cuando lo es de una forma más sutil, también es una forma de protegernos… ¿Lo que hacemos para protegerles quizás sirve para algunas cosas pero les hace más vulnerables en otros sentidos? ¿A veces, queriendo proteger, desprotegemos?

¿Qué mensaje les transmitimos cuando les decimos que es más seguro para ellos ser “menos africanos”, “menos musulmanes”- y qué mensaje les transmitimos si no cambiamos estas cosas y les dejamos más expuestos?

No dejo de darle vueltas a la contradicción que supone elegir adoptar a niños negros, con nombre Vietnamita, nacidos en Cali, en un lugar donde la religión es omnipresente… para cambiar este nombre, lugar de nacimiento, vivencia de la religión. Contradicciones en las que todos caemos y que gestionamos como podemos.

Y sabiendo siempre que, tomemos las decisiones que tomemos, toca reflexionar sobre ellas, antes, durante y después.

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Comentarios en: "Cambios y consecuencias" (1)

  1. Yo decidí como lugar de nacimiento de mi hijo(adoptado) , el pueblo donde va a vivir gran parte de su vida. También lo hice con mis hijas (biológicas), ellas tampoco nacieron en el lugar que consta en su registro.
    No le he dado mayor importancia…. Los tres saben donde nacieron y ellos no lo sienten como una “negación” de su historia real.

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