familia monoparental y adopción

Tiempo con los hijos

En otras ocasiones hemos hablado del gurú de la crianza natural, o crianza con apego, Carlos González (como si la crianza pudiera ser 100% natural en alguna sociedad humana, como si se pudiera criar sin apego). Un señor cuyos argumentos se acogen con devoción (o con rechazo) por parte de madres ansiosas de criar “bien” a sus cachorros. Que vende su modelo de crianza como algo radicalmente moderno… aunque es curiosamente parecido a los argumentos que se impusieron en los años 50, lo enriquecedora que es la familia y lo imprescindibles que somos las madres (y sola y exclusivamente las madres) para los niños. ¿Es casualidad que este tipo de discursos nazcan en momentos de empoderamiento de las mujeres y lucha por la igualdad de derechos?

Regularmente leo titulares de Carlos González, pero acaba de llegarme uno que me ha golpeado como una patada en la espinilla:

La imagen puede contener: una o varias personas y texto

“Es la generación en toda la historia de la humanidad que menos han estado con sus padres”.

Yo niego la mayor. ¿Todos los niños, en todos los tiempos, se han criado con sus padres? Esto es privilegio de clase. Las mujeres humildes han trabajado muchísimas horas y en condiciones deplorables durante siglos. Han muerto jóvenes, si no en el parto. Han tenido hijos sin padre presente o con padres que morían en la guerra o que trabajaban chorrocientas horas, y que no les molestaran los churumbeles. Teniendo muchísimos más hijos que ahora y con tareas domésticas mucho más difíciles de atender. Los niños se han criado con abuelas, tías, hermanos y hermanas, otros niños en la calle, trabajando en fábricas o en el campo o en el servicio doméstico a partir de los 6 años. Siendo maltratados y negligidos y “cuando seas padre comerás huevos”.

Y los niños de clase alta, con nodrizas, nannys y creciendo en las cocinas y las zonas de servicio de las casas, educados por institutrices o en internados, hasta que fueron lo bastante mayores para ser considerados personas.

Y haciendo esto que parece un invento moderno: clases de piano y de idiomas, equitación y tenis, cosas que les distinguieran de las personas de clases más bajas.

Incluso en nuestra infancia, este paréntesis en el que muchas madres de clase media dejaron el trabajo al casarse y se pasaban el día en casa con los hijos (no fue mi caso), muchos de nosotros recordamos que su presencia era muy poco activa. Fines de semana y  vacaciones con los abuelos, tardes en la calle con niños y niñas del barrio, o en casa, entreteniéndonos con nuestros hermanos o por nuestra cuenta. Íbamos y regresábamos solos del colegio a edades en los que ahora aún les llevamos de la mano, y nuestras familias solo pisaban las escuelas en contadas ocasiones. Las madres, porque muchos padres, ni esto. Llegaban a casa tarde, no molestes a papá, que está cansado, y “cuando seas padre comerás huevos”.

Y mis padres, cuyas madres dejaron de trabajar al casarse, menos aún. Mi abuela materna cuidaba de una casa enorme, una madre inválida, un tío soltero, un marido y dos hijos… que pasaban más horas con la chica de servicio que con ella. Era a la chica a la que llamaban cuando se despertaban asustados por la noche (para indignación de mi abuela). Mi abuela paterna tuvo cuatro hijos jovencísima y las criaturas y la casa le sobrepasaban y agobiaban, así que los niños pasaban muchísimas horas al otro lado de la calle, en casa de sus abuelos, que a su vez tenía hijos no mucho mayores que sus nietos; y cuando tuvieron edad para salir a la calle, con los tíos, hermanos y primos arriba y abajo todo el día.

Y luego en el colegio, muchas más horas que hoy.

Yo paso mucho más tiempo con mis hijos que mis padres conmigo y con mi hermana, y nosotras pasamos mucho más tiempo con ellos que el que mis abuelos pasaron con mis padres. En cantidad y en calidad. Y es lo que percibo en mi entorno. 

Los datos lo avalan: ninguna generación ha pasado tanto tiempo con los hijos, les ha dedicado tanto tiempo y atención, como nosotros con nuestros niños.

Muchas de nosotras sentimos que pasamos muy poco tiempo con nuestros hijos, que les hacemos falta, que no estamos todo el rato que querríamos ni tan presentes como nos gustaría…  pero esto no quita la realidad sea que los niños y niñas nunca han pasado más tiempo y de más calidad con sus padres y madres en ningún otro momento de la Historia, al contrario de esta imagen de Arcadia Feliz que muchos quieren vendernos.  Así que ya está bien de culpabilizarnos y flagelarnos.

P.S. Es curioso como este discurso culpabilizador conviven con el contrario,… igualmente culpabilizador. El que nos considera nocivos (¿nocivas?) no por exceso, sino por defecto, y nos cuelga las etiquetas de “padres helicóptero” o “Hiperpadres“.

 

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Comentarios en: "Tiempo con los hijos" (4)

  1. pues sí, al leerte me doy cuenta de que es verdad, mi madre trabajaba todo el día y yo estaba mucho más con la señora que ayudaba en casa o con mi abuela que con ella, si me pongo a pensar… y los niños de clase alta comían en las cocinas con las chicas de servicio, el otro día me comentaba no sé quién que hasta los 12 años no estuvo autorizado a sentarse a la mesa de sus padres a comer… razón tienes! yo creo que hemos mejorado mucho, quizá hasta nos hemos pasado en algunos casos, porque también es verdad que yo recuerdo salir sola a la calle antes de lo que dejaré a mis hijos salir solos, por descontado, y tampoco recuerdo a mi madre tirada por el suelo jugando conmigo, me las apañaba sola con mis muñecas la mayoría del tiempo o con primos o con amigas, no había ese concepto de ‘juega con tus hijos’… creo que ahora les ofrecemos mucha más calidad y tambien cantidad, pero también creo que esa libertad que tenía yo a ratos para ‘ir a mi aire’ y solucionarme mi tiempo libre era positiva, me hizo fuerte y me hizo aprender a socializar solita, me iba a grupos de niños y niñas para hacerme amigas en el verano, y mis hijos alucinan si les digo que se acercan a un grupito para hacer amigos, porque hasta ahora los amigos o los hacen en el cole o son hijos de amigos nuestros que les hemos presentado nosotros… y luego está la tecnología, que lo cambia todo… pero eso da para una tesis doctoral…

  2. Yo lo vengo diciendo hace tiempo, esta generación no tiene padres tiene conocidos relacionados con la sangre. Personas que creen que dándoles todo a sus hijos, ya sea para congraciarse o bien para que se queden quietos o no escuchar sus llantos y rabietas. Cuando lo más hermoso es compartir ese tiempo cuando son niños, el cual no volverá y ya cuando sean grande no lo podrás hacer o ellos no lo querrán.

    • Como queda claro en la entrada, estoy totalmente en desacuerdo con este tópico (que por otra parte, los datos desmienten). La primera frase, directamente no la entiendo…

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