familia monoparental y adopción

Resultado de imagen de conciliación

Me pasé la primera infancia de mis hijos sintiéndome mal por cada representación a la que no pude acudir, cada hora de extraescolares a las que fueron sin ganas, cada día de fiesta escolar en la que los tenía que dejar en casa de amigos, cada convalecencia que pasaron con canguros, los días de jornada intensiva que se quedaron en el patio del cole hasta media tarde, todas las semanas de campamento que les obligaron a madrugar a pesar de haber terminado las clases.

Que difícil era compensarles de todas estas ausencias en el tiempo que pasábamos juntos.

Estas semanas he hablado con varias madres del cole que, a diferencia de lo que hice yo, renunciaron a trabajos, promociones, formación, por pasar más horas con sus hijos. No volvieron a trabajar después de la baja de maternidad porque no querían meterles en guarderías tan pequeños; cogieron reducciones de jornada que les impidieron subir en la jerarquía de sus empresas, o decidieron que salía a cuenta vivir del sueldo del marido a cambio de poder ir a los talleres y las excursiones, de recoger a sus criaturas cada tarde con el bollicao y no tener que dejarles en campamentos cuando terminara el curso.

Y no las veo contentas. Y. perdió la baza de su trabajo administrativo y ahora limpia portales por horas. Le sobra tiempo, y energía, y capacidad, para convertir a su hijo en una figura de adoración perpetua. C. echa una mano con las facturas y el papeleo en el taller de su marido, una actividad tan distinta a la que quería ejercer cuando se formó. Le sobran demasiado a menudo las hijas, y también el marido, y no ve sentido a su día a día. A. se acaba de separar de un marido maltratador que la ha dejado sin nada y hace malabarismos para criar a su hija sin ningún apoyo. Está estudiando para sacarse una oposición y se pregunta quién la engañó, a ella, que tenía trabajo desde los 18 años, coche y un piso propio, para pasar a depender de un hombre. M. no se reincorporó al trabajo después de la baja de maternidad, y jamás la volvieron a llamar. Han pasado 20 años y se pasa los días en casa, leyendo, fumando, bebiendo.

Sin un propósito, sin un para qué.

No digo que no haya madres felices de haber dejado de trabajar para ocuparse de sus criaturas. Pero no es la impresión que me dan las de mi entorno. Los niños y niñas crecen y los márgenes de la vida que han escogido – o a la que han sido empujadas – se vuelven demasiado estrechos. Y por supuesto, son estrechísimas las posibilidades de tomar decisiones, tanto pequeñas como grandes.

Siguen doliéndome las tardes que mis hijos han pasado solos, los deberes que no les he ayudado a hacer, los días de vacaciones en los que tienen que esperar a que terminemos nuestras jornadas laborales, los festivos en los que les dejo en casa después del desayuno.

Pero he dejado de tener dudas, si es que alguna vez las tuve. Ahora sé que tenía razón mi abuela cuando nos decía “Pase lo que pase, ¡no dejéis de trabajar!”

La crianza es breve, pero la vida es larga.

Anuncios

Comentarios en: "La crianza es breve, pero la vida es larga" (11)

  1. soy de tu quinta! yo tampoco quise nunca renunciar a compaginarlo todo y nunca perdí de vista el consejo de mi madre: pase lo que pase, nunca dejes un trabajo antes de tener otro!

  2. Qué gran verdad… La crianza se pasa rápido, muy rápido – y aún más rápido se pasa la independencia cuando se depende de ingresos ajenos.

  3. Pues digo yo que será como todo. El tiempo que he pasado con mis hijos viéndoles crecer y dedicándoles mi apoyo no lo cambiaría a día de hoy, además lo hice siguiendo mis propias necesidades. Todos conocemos gente amargada y con circunstancias muy feas y muchas tienen su trabajo. No creo q sea algo en plan acierto-error. La vida es larga, pero infancia sólo tenemos una y las carencias también pesan, si nos ponemos puntillosos.

  4. La verdad es que no conozco a muchas mujeres que hayan dejado su vida laboral por la crianza, pero las que lo han hecho en estos momentos están tan felices y tienen su trabajo. Si bien es verdad que fueron madres muy jóvenes y volvieron al mundo laboral jóvenes. Lo que si tengo en mi entorno son madres enloquecidas para compaginar maternidad y trabajo. Y esa será su vida durante bastante tiempo. Son muchos los factores que influyen y pienso que lo más importante es que hagas lo que hagas lo decidas siendo consciente de que elegir es renunciar a algo. Y esa renuncia se queda contigo, lo mismo que lo elegido.

    • Si se han podido reincorporar al mundo laboral, entiendo que la pérdida es menor, o asumible. Los caso de los que hablo, y hay bastantes en mi entorno, son madres que después de una ausencia de bastantes años (muchas más de 10), no siempre escogida libremente (cierra la empresa, te vas al paro, lo que te ofrecen tiene unas condiciones no excesivamente buenas…) se encuentran con que NO pueden reincorporarse a un trabajo ni remotamente parecido no al que tendrían si no lo hubieran dejado, sino ni siquiera parecido al que tuvieron. Y claro que se alegran de lo que han dado a sus hijos… pero el precio es muy alto, dicen. Y más en los casos en los que la relación de pareja no ha ido bien y se enfrentan a un presente muy desangelado sin demasiado (o ningún) apoyo.

      Yo creo que es importante saber que elijas lo que elijas, renuncias a algo (a veces a un poco de todo), pero también que pienses en que estas renuncias se estiran mucho más de los años de la crianza. Pensar a corto, medio y largo plazo.

      Y por supuesto, escuchar a nuestras mayores. Son muchas las que, como mi madre o mi abuela, nos dijeron con palabras o ejemplos que preferirían no haber perdido lo que se pierde al dejar el trabajo.

  5. En mi caso, al ser monoparental, no existía la opción de dejar de trabajar.
    Pero también mi madre y mi abuela, que eran mis referentes, siempre me dijeron que hiciera lo que hiciera lo que hiciera primero buscara un trabajo que me permitiera no depender de nadie.
    Mi hija, que ahora tiene 16 años, ha estado siempre atendida, quizá si yo no hubiese trabajado, le habría dedicado más tiempo, pero me gusta que ella tenga la referencia de que su madre es una mujer trabajadora, independiente y luchadora.
    Pero, ya digo,lo mío no fue elección, así que respeto a quiénes pudieron elegir y optaron por renunciar a su trabajo

  6. Yo deje mi trabajo cuando mi hija tenia dos meses, porque volvi de la licencia y no lo soporte. Creo que al menos en mi caso, mi hija fue un aliento a jugarme por lo que siempre quise, emprender, trabajar desde mi casa o en lugar propio, y haciendo algo que me apasione. Trabajar de forma independiente digamos, creo que eso es lo que hoy por hoy me hace sentir bien. Claramente a la par de que considero fundamental estar lo mas presente posible durante los primero 5 o 6 años de mi hija. Esa fusión de lo que quiero y lo que considero importante es lo que me hace sentirme en paz y feliz hoy en dia, a pesar de no ganar el mismo dinero que antes, de a poco me voy reafirmando y seguro ese bienestar economico llegara. Tu aporte aun asi me parece muy nutritivo para conocer el otro lado de la experiencia! Saludos

    • Claro, para mí la cosa no es tanto no hacer cambios en la vida laboral -de hecho, me parecen inevitables- como no “dejarlo todo”. Me alegro que te vaya bien!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: