familia monoparental, diversidad familiar y adopción

Archivo para septiembre, 2019

El banco de la amistad

Lleva días circulando por las redes una iniciativa supuestamente propuesta por una niña, sobre implantar en los patios escolares un “banco de la amistad” en el que “quien se sienta solo se siente y alguien le vea sentado y le pregunte: ¿quieres jugar conmigo?”.

Veo a la gente compartiendo esta idea de forma acrítica y entusiasta, que me recuerda a los que recomiendan afrontar el cáncer con positivismo para salir de él en vez de pedir más recursos a la Sanidad Pública.

De la misma manera que se les ocurre que un banco de colorines puede sustituir la presencia de los adultos, la mediación, el abordaje del bullying por parte de todos los estamentos de la escuela.

Pone la responsabilidad en la criatura que se sienta o no se sienta en el banco (y en las que se acercan, o no, para proponerle jugar) en vez de en las personas adultas, la escuela y la sociedad en conjunto.

Y no puedo dejar de pensar que la niña marginada que fui se habría dejado matar antes de sentarse en un lugar como este.

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Pensaba escribir sobre todo esto, pero una tuitera se me ha adelantado y como no puedo explicarlo mejor que ella, comparto aquí lo que ha escrito:

Lo del banco de la amistad de colorines en el patio del cole para que los niños que están solos se sienten y otros lo vean y se sienten a acompañarlos es una idea muy mona de una niña muy inocente, pero me flipa que os parezca buena idea y deduzco q no habéis sido el paria JAMÁS.

Para empezar, el paria cumple la misión social de unir al grupo en su contra. El paria se sienta en el banco de colorines y si se acerca alguien es a hacer sangre. Si se sienta uno y le trata bien es para correr después hacia los demás a burlarse de lo que le haya podido sacar.

La primera regla del club del recreo es que nadie se acerca al paria ni es amable en público con el paria por terror a acabar siendo el paria él, y porque despreciar al paria une mucho y ayuda mogollón a construirse el yo social.

Lo siguiente es que ningún paria que realmente sea un paria querrá reconocer nunca que lo es, porque siempre queda la esperanza de que llegue un día en que aparezca otro más paria, o a los demás se les olvide, pero sobre todo sobre todo porque el paria siente una vergüenza inmensa por ser el paria, vive avergonzado y no se lo dice a nadie. Antes morirse muerto que reconocerlo. El paria se inventará amigos imaginarios (“aquí nadie me ajunta pero entre los del oboe soy el rey”).

Por eso el bullying se detecta tan tarde, porque las víctimas lo ocultan por la terrible vergüenza que les provoca haberse hecho merecedores del desprecio, y por la vergüenza de no saber defenderse y de ser incapaces de mejorar su situación.

Paria = vivir en la vergüenza y os parece buena idea ponerle un banco de colorines, que es igual que si le ponéis en taparrabos atado al palo de la portería a que le tiren tomates. Coñe, que la nena es una nena y la idea es mona y dulce, pero el resto ya peinamos canas en el ❤️

Ojalá un banco del escarnio en cada recreo. De verdad que se nos va el powerflowerismo de las manos, eh. Ojalá los niños fueran los ángeles puros de dulzura infinita e inagotable bondad que algunos idealizan, pero quiá.

Creedme / Así nos ven

En las últimas semanas hemos visto dos series que tienen muchas cosas en común: una investigación policial, una historia sacada de la realidad, adolescentes, brutalidad policial, prejuicios y la incapacidad de creer, de escuchar, a determinadas personas, determinados colectivos.

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Nos hemos visto de una tacada los 8 capítulos de “Creedme” (“Unbelievable” en inglés). Acordamos ver los capítulos de dos en dos, pero fue imposible.

Es la historia de una investigación policial sobre un violador en serie, y la historia de la primera de sus víctimas, que fue presionada por la policía que creyó ver contradicciones en su declaración y la hizo recular y desdecirse, reconocer que había mentido en su denuncia.

Esto que tantos meten en el saco de las “denuncias falsas”.

Sin morbo de ningún tipo, la serie consigue hacerte empatizar con ella, te pasas los capítulos pensando que injusto es.

No solo que no la crean (algo muy habitual como sabemos, las mujeres nos dedicamos a inventarnos agresiones sexuales) sino esta falta de apoyo, de lazos, que implica que sea una joven que ha pasado su infancia en familias de acogida. Que, a pesar de haber tener a su alrededor personas que la quieran, no la crean. Que no tenga a nadie incondicional en su vida.

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Y como son las mujeres policías (creo que es la primera vez que veo una pareja de investigadoras en la que ambas son mujeres, como también sus ayudantes) las que lo tiran adelante. Lo importante que es que estemos en los sitios donde se hacen las cosas, que aportemos nuestra mirada al mundo.

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Antes de esto, vi casi sin respirar “Así nos ven” (When they see us), otra miniserie basada en una historia real. En este caso, la de 5 adolescentes negros que fueron acusados, juzgados y condenados por una violación que no habían cometido. Porque la policía tenía prisa en resolver el caso, porque estaban en el lugar preciso en el momento equivocado, porque eran chavales inadaptados y, sobretodo, racializados, y ya se sabe, algo habrían hecho.

Es inevitable ponerse en el lugar de estas familias, como hace la autora del blog Cosas que (me) pasan:

Enseñas a tus hijos a ser buenos chicos, a no meterse en líos, a evitar el peligro, a que si te portas bien estarás a salvo, les dices que las leyes nos protegen, que el sistema está para algo y de repente todo eso en lo que creías, todo aquello que sustentaba tu realidad se desmorona dejando a tus pies un vacío inmenso en el que te precipitas sintiendo que no tienes asideros para poder ayudar a tus hijos. No soy capaz de imaginar la enormidad de la angustia de esos padres sintiéndose culpables por haber engañado a sus hijos en su educación, por el descubrimiento de que la certeza de sus principios era falsa y por su impotencia para poder ayudarlos. En la serie queda muy bien retratado como cada una de las familias se enfrentó a la situación, cada uno como pudo, aguantando la respiración o boqueando buscando aire hasta asfixiarse, peleando o rindiéndose, esperanzados o desesperados, convirtiéndose en descreídos o buscando refugio en la religión.

Tanto más si tienes adolescentes racializados. Y te das cuenta de lo precarias que son las herramientas que les has dado para enfrentarse a un mundo tan hostil.

Vinculación

En alguna otra ocasión he compartido textos del fblog Se me secaron hasta las plantas. Aunque os recomiendo seguirlo directamente, ninguna de sus entradas tiene desperdicio, hoy no me he podido resistir a compartir esta.

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Escucho a mi hijo y sus relatos sobre la familia de la ciudad X, que luego de 8 meses los llevó al Juzgado…

Escucho el relato del equipo sobre las causas por las que otra familia no aloja a una adolescente con la que viene vinculando hace más de un año… Leo a otra que reclama volver al listado porque falló la vinculación….

Me estalla la cabeza… Escucho palabras como manipulación, diferencias sociales, rendimiento escolar, malas influencias… conductas violentas…y me pregunto. ¿ De verdad quieren formar una familia por adopción?

Porque capaz necesitan otra cosa… Por qué la integración de un niñe tiene que ver con su rendimiento escolar? ¿Por qué no puede ser violento, ahora que puede? Si ahora… tiene familia… si ahora hay adultos que dicen quererlo?

¿Por qué es el niñe o el adolescente el que no se adapta? ¿ No puede la familia, aceptar otros gustos? ¿Otras referencias culturales? ¿Porqué no ser violentos con esos que dicen amar, pero que exigen taaanto?

Si un adulto pretende ser familia por adopción, y no está preparado para que el niño se resista…es una irresponsabilidad humana … porque es niñe, y Uds, adultes!!!! Porque otros adultes ya le fallaron y se tiene que asegurar…¿Dónde está escrito que sus costumbres de clase media…media alta, son mejores que las de la familia biológica? Porque son pobres, porque no tuvieron sus mismas oportunidades… ¿Quiénes son los adultes que se arrogan el derecho a no integrar un niñe??? ¿Qué hubiesen hecho si era biológico? ¿ Dónde lo llevaban? ¿A quién le echaban la culpa?

Dejemos de hablar de procesos fallidos, y comprendamos que hay personas no quieren cambiar nada de sus vidas… sólo agregarle un pibe… y eso… claramente no será nunca un proyecto de familia por adopción. Como dice una amiga mía… adopten un perro, porque ser padres, es otra cosa.

Cambio de paradigma en la educación

“Los jóvenes de hoy en día no estudian, no atienden, no tienen interés en nada. No leen nada. Solo piensan en las maquinitas, pierden el tiempo delante de la pantalla”

Cuando mi madre, profesora de instituto, escuchaba este tipo de comentarios, siempre señalaba que 20 años atrás, los profesores decían exactamente lo mismo, aunque entonces no hubiera maquinitas.

Y de esto hace ya 30 años.

Me he vuelto a acordar de esa conversación recurrente estos días, en los que no dejo de leer a un profesor de instituto que, tras la friolera de ¡6! años ejerciendo, ha escrito un libro explicando esto de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y que los estudiantes de hoy no estudian, no leen, no entienden nada ni tienen interés en aprender.

Al respecto de sus declaraciones, A., mujer sabia y madre de un adolescente en edad de instituto, ha escrito esta reflexión que me ha permitido compartir aquí:

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El profesorado está perdido en el cambio más importante en siglos. El acceso a la información es inmediato y libre para las criaturas, ya no pasa por sus conocimientos o el acceso que la escuela da a los conocimientos. Yo creo que ese es el gran problema.

Otro problema que se encuentran es que las madres y padres tienen actualmente mucha más formación académica que los profesores de sus hijos. Se encuentran con la necesidad de cambiar su manera de enseñar y educar.

El cambio en los centros de enseñanza ya es urgente, las nuevas tecnologías ya tienen más de 20 años, y siguen llamándolas nuevas.

Se trata de la sensación de pérdida de “autoridad” de profes como el de la entrevista. Los buenos docentes no tienen miedo a ese cambio, lo usan a favor de la educación, igual que usan a su favor la complicidad y apoyo de las familias que se preocupan por la educación de sus hijos, ahora con más conocimientos pedagógicos que en 100 años. Los malos profesores, como el de la entrevista, lloran, patalean y culpabilizan en aspersión hacia arriba y a los lados.

También culpabilizan hacia abajo, las criaturas, como si ellas fueran responsables de la educación que reciben de sus docentes. 

Todo antes de pensar en el bien de las criaturas y en su educación.

 

La cuna

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Entre la asignación de B. y mi viaje a Etiopía transcurrió poco más de una semana. Una semana de locura donde tuve que dejar cosas cerradas en el trabajo, hacer múltiples gestiones burocráticas y proveerme de ropas, biberones, y otras cosas que me parecían absolutamente imprescindibles.

Me marché a Addis Abeba sin tener la habitación preparada y cuando regresé, mi hermana había limpiado, barnizado, colocado y organizado. Y en la habitación, una cuna de madera blanca donde pensé que dormiría B.

Lo cierto es que B. se rebeló contra la cuna y al cabo de unas semanas y muchos terrores nocturnos empezó a dormir conmigo. Aún así, la cuna siguió en su sitio, y en más de una ocasión se convirtió en el lugar seguro donde dejarle cuando necesitaba hacer algo y no le podía vigilar.

Cuando llegó A., casi 3 años después, saqué la cuna del trastero donde la había tenido guardada y la instalé al lado de la cama de B., sin saber si le daríamos uso. Como A. era más dormilón y tranquilo, sí aceptó dormir en la cuna que había sido de B., y en su habitación. Y B., al cabo de unas semanas, decidió trasladarse allí con él.

Cuando vaciamos el piso al mudarnos de ciudad, vacié el rincón de trastero compartido que nos tocaba. Allí estaba la cuna, guardada en una caja, y mi hermana se la llevó y la guardó. Los barrotes, el colchón, las sabanitas.

Cuando T., mi sobrina, llegó a casa, pasó a ser su cama.

Esta mañana me ha llamado mi hermana para decirme que T. ya duerme en su cama, en su habitación, y que qué quiero hacer con la cuna. ¿Recuperarla, darla, tirarla?

No tendremos más hijos, y para los nietos falta (¡espero!) mucho, y para entonces, la vida proveerá.

Dásela a alguien, he dicho.

Y me he dado cuenta de que acababa de cerrar una etapa de mi vida.

Testimonio de un donante

Hace algún tiempo, publicamos el blog el testimonio de un hijo concebido con esperma de donante que ha dado muchas vueltas. Tanto en este blog, como en otros foros, como en la vida real.

Unos días atrás, esa historia tuvo la respuesta de un hombre que ha ejercido de donante y ha querido compartir con nosotros su testimonio, muy distinto a la figura estereotipada de donante que nos viene a la cabeza muchas veces cuando pensamos en él. Un testimonio que ayuda a humanizar a una figura que, en muchas familias está tremendamente despersonalizada.

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He sido donante de esperma en mi país y tengo contacto con las familias que les he donado y sin duda ha sido una experiencia muy bonita; los visito, ellos me visitan, nos vemos a veces de fin de semana para ir a la playa, etc.

Si algo he aprendido, es que si nos quitamos los miedos, egos y formas de pensar donde los niños son pertenencias de los adultos, creo que disfrutaremos más libremente de nuestras relaciones donante-familias receptoras. No olvidemos que el amor al final no tiene títulos ni roles, ni tampoco reemplaza el amor de otros (un chico concebido por donante nunca reemplazará el amor de su padre o madre por el del donante), el amor solo agrega más amor y entre más personas amen a los niños es mejor. Incluso, algunas familias y yo planeamos más adelante que mi familia (abuelos y tíos biológicos de los niños de mi parte), conozcan a los niños y pueda haber un vínculo afectivo entre ellos, pero es algo que seguimos planeando, pero creemos será una buena experiencia para ambas partes en el futuro.

A mi parecer, como donante, he ganado una familia extendida, el amor que les tengo a cada niño y sus familias es inmenso, y es una gran dicha el verlos crecer y que sus familias me compartan videos y fotos por redes sociales. Además, las familias saben que ante cualquier emergencia médica siempre contarán conmigo. Incluso, es curioso cuando me llaman por móvil para pedirme mi historial médico reciente porque el pediatra lo pidió o me preguntan si en mi familia ha habido antecedentes de gustos o habilidades en ciertos deportes o música, porque el niño muestra ciertas aficiones, habilidades, gustos y es sorprendente cómo sí hay cosas que influyen y concuerdan, que nunca me imaginé se pudieran heredar y siempre pensé que era aprendido por su entorno.

Pero sí, todo lo anterior se ha logrado gracias a que decidimos no hubiera anonimato entre nosotros y todo es claro y cordial. Pero lo más importante, es que no hay miedos internos por resolver de los padres o madres con respecto a su infertilidad y, por ende, no se sienten atacados o invadidos por la presencia del donante.

He visto comentarios aquí de madres que dicen que un donante dona solo por dinero, no dudo que gran parte de los casos sea así (pues el $$ el lo que usan las clínicas como marketing para atraer candidatos), pero otros donamos porque hemos vivido la infertilidad en amigos o familiares y que gracias a la reproducción asistida, han podido ser padres o madres. Y el donar, es una forma de aportar y regresar el buen karma.

No es válido ponernos a todos los donantes en el mismo costal y ni tampoco considerar que todos los donantes nunca nos hemos preguntado qué ha pasado con nuestras donaciones a través de los años y que nunca nos ha importado saber qué ha sido de estos niños. Aunque yo he podido tener la fortuna de conocer a los niños, en varios países a pesar del que donante quiera ser conocido y tener contacto con las familias, la ley no lo permite y eso está mal, porque debería ser elección de las familias y el donante el estar en contacto o no.

Estoy en contacto con otros donantes de otros países que donaron anónimamente en los 70 y 80 en EUA e Inglaterra  y los testimonios de dudas y preguntas existenciales se repiten, muchos de ellos les gustaría saber qué pasó con sus donaciones, cuántos niños se concibieron, si se parecen a ellos o no, o incluso a muchos les gustaría crear vínculos con los jóvenes; algunos compañeros han podido encontrar a sus hijos biológicos que de igual manera los estaban buscando (se encontraron por 23andme.com o MyHeritage, webs donde envías tu saliva [adn] y el sistema te vincula con todas las personas que comparten tus genes. El sistema los enlaza y te dice si son primos, hermanos o padre o madre). Estoy seguro que es cuestión de un par de años para que estas empresas se expanda también a otros países y regiones como Europa o América Latina, varios donantes y medios hermanos salgan a la luz y se encuentren, pues no se necesita que el donante envíe su saliva, solo se necesita que un familiar del donante o medio hermano lo haga para que pueda ser localizado el donante u otro medio hermano concebido por donante.

Por otro lado, es curioso darse cuenta que ambas partes (donantes y jóvenes concebidos por donantes) lo que más miedo existe cuando comienzan a tener curiosidad del uno por el otro, es que sean rechazados, no solo el joven concebido por donante tiene ese miedo que lo rechace el donante, también el donante tiene miedo a ser rechazado por el joven. No quiero decir que todos los donantes seamos así de abiertos y tengamos el mismo interés de saber de los jóvenes, hay muchos que donaron y olvidaron y tienen sus familias y seguramente no quieren saber nada de ese pasado de donaciones.

No obstante, hay otros que sí nos interesa saber de los jóvenes, porque no nos dieron la opción de escoger si ser o no anónimos o también porque las experiencias de vida y el tiempo te cambian, y ya no eres el chico universitario que lo hacía por tener un dinero extra, creces, maduras y cuando ya tienes tus propios hijos, es cuando te preguntas: ¿Qué habrá pasado con esos niños que habrán nacido de mi donación? ¿Estarán bien? ¿Sabrán la verdad se su concepción?…

Por ello, me sorprende el concepto que se tiene sobre nosotros los donantes. Y es triste que muchos padres y madres nos han reducido a solo un montón de células que quieren olvidar que usaron para concebir a lo que más aman (sus hijos). Los donantes también somos personas que sentimos, respiramos y creamos vínculos…

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Feliz año nuevo

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Solos al colegio

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Esta mañana, los pequeños de la casa se han ido solos al cole por primera vez. También volverán solos. ¡¡Lo contentos que van con sus llaves!!

No son pequeños (casi 12 y 10) y hace tiempo que tienen autonomía para bajar a comprar, ir y volver de casas de amigos, jugar en la calle de casa, quedarse solos algún rato… podrían haber empezado a ir solos a la escuela antes, de hecho P. lo empezó a pedir a mediados del curso pasado, pero puedo acompañarlos y me gusta hacerlo. Me gusta este paseo de 15 minutos por las calles aún frescas (o muy frías) del barrio, ver cómo las tiendas empiezan a subir las persianas, cruzarnos con algún vecino, charlar con A. y P. de sus cosas, verles interactuar con sus compañeros y compañeras, saludar a las maestras, departir con las madres (y los escasos padres) que también acompañan a sus hijos a la escuela, incluso si me sobran unos minutos tomarme un café con alguna de ellas.

Siento que acompañarles por la mañana me permite tomarle la temperatura a las cosas de la escuela y al arranque del día de los niños, pero van creciendo y hemos pensado que está bien que ganen esta cota de autonomía, que además me regala a mí media hora extra para hacer recados, preparar la comida o llegar más pronto al trabajo.

Por lo general, me parece bien que crezcan. Se hacen más interesantes y la vida es más fácil. Puedes mandarles a hacer recados, entienden mejor las cosas, te cuentan sus historias y sus planes (¡tan distintos a lo que habías imaginado!), puedes empezar a trasnochar un poco y a ir a restaurantes donde sirvan algo más que hamburguesas y las series chulas sustituyen a las películas de dibujos que ya nos sabemos de memoria…

Aún así…

…algo se ha encogido en mi estómago cuando les he visto alejarse, animosos, con las mochilas en la espalda, por la calle de casa.

Creo que me toca hacer un duelo.

Sobre privilegio blanco y apropiación cultural

L., mujer sabia y siempre alerta ha viajado este verano a un país africano. Y se ha traído de allí reflexiones como esta:

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Este verano he viajado a un país africano (la cual cosa ya de por sí es un privilegio al que le he dado muchas vueltas). La cuestión es que estando allí he podido convivir con gente que me han contado muchas cosas, pero una de ellas me ha hecho reflexionar mucho. Estas gentes, son originarias de una de las ciudades más míticas y hasta hace unos años, más turísticas del África Occidental. Por su forma de vestir y sus costumbres, me contaban que ya desde pequeños venían los Toubab (blancos) a hacerles fotos. Para ellxs, que carecían de esta tecnología, les hacía mucha gracia que les hiciesen fotos, y ya en la era digital, verse en la pequeña pantalla les sorprendía. Muchxs de ellxs, no tienen ninguna imagen de cuando eran pequeñxs. Lo dicen con cierta melancolía. Seguro que en muchas casas tienen su imagen, quizás incluso colgada en alguna pared. Lo que más me chocó es saber, que ya incluso de adultos, y por casualidades de la vida, han visto sus fotos, sus caras, expuestas en tiendas, donde la persona (blanca) que se las hizo, obtiene unas ganancias. Esta gente vive en un conflicto que ya hace años que dura, y viven en situación de exilio y extrema pobreza. Mientras, nosotrxs, viajamos, hacemos fotos, los exotizamos y nos beneficiamos de su imagen. Al llegar a casa, después del viaje, hice una simple búsqueda en google con el nombre de la etnia y el lugar de procedencia y cual ha sido mi sorpresa al encontrarme, sin buscar demasiado, con 4 personas de las que he conocido. Sus fotos se venden en webs de descargas de fotos, con un precio que llega a ascender los 400 euros. El robo de imagen y identidad, el beneficio que extraemos, para mi es una forma de apropiación. Me da mucho qué pensar.

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