familia monoparental y adopción

Archivo para la Categoría "Películas y libros"

El duelo

“El duelo es, por regla general, la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc. (…) Cosa muy digna de notarse, además, es que a pesar de que el duelo trae consigo graves desviaciones de la conducta normal en la vida, nunca se nos ocurre considerarlo un estado patológico ni remitirlo al médico para su tratamiento. Confiamos en que pasado cierto tiempo se lo superará, y juzgamos inoportuno y aun dañino perturbarlo.“ Sigmund Freud.

Excepto, según Nancy Verrier, en el caso de adopción, donde la pérdida no se reconoce, ni por tanto, la necesidad del duelo.

Por esto, dice, nuestros hijos no tienen comportamientos anormales: tienen reacciones normales a vivencias anormales.

Consejos de supervivencia para padres adoptivos

(Seguimos con los listados)…

He citado el libro Consejos de Supervivencia para padres adoptivos en un par de ocasiones en el blog…

…pero hace mucho tiempo que tenía pendiente pasar al blog el listado de los consejos, que en su día me parecieron muy interesantes (vienen más desarrollados en el libro). La pereza de copiarlos a mano me ha hecho ir posponiéndolo… así que agradezco a B. que me los haya hecho llegar en un correo, porque así los he podido copiar y pegar, lo que es  infinitamente más fácil.


 
– Primer mandamiento: Haga lo que haga su hijo, es deber de usted impedir que la comunicación se interrumpa y la relación se rompa.

– Segundo: Si su hijo se comporta como los hijos “corrientes” (biológicos), trátelo como a un niño “corriente”. Si su hijo no se comporta como otros niños (de manera “corriente”), no lo trate como trataría a los niños “corrientes”.

– Tercero: Nunca se embarque en luchas de poder con su hijo, pues tanto usted como su hijo saldrán perdiendo siempre.

– Cuarto: Respete la autonomía y los límites de su hijo. Deje que asuma la responsabilidad de sus actos y no piense que usted sabe por qué él se comporta como lo hace. Aunque su conducta no le agrade o no le parezca aceptable, nunca desprecie a su hijo como persona.

– Quinto: Dé a su hijo la mayor cantidad posible de opiniones positivas. Ante la duda, apruebe pequeñeces y supuestas obviedades. ¡Conviértase en el “presidente del club de fans” de su hijo!

– Sexto: Responda de sus propios valores personales ante su hijo, pero no lo haga con la pretensión de administrar una verdad superior o normas absolutas. No olvide que sus conductas cotidianas en relación con sus valores son más elocuentes que todas las palabras.

– Séptimo: Sea parcial frente el mundo exterior en favor de su hijo. Demuéstrele que lo defiende a él incondicionalmente (como la proverbial leona a su cachorro). Y hágalo incluso cuando vea que su hijo está equivocado.

Octavo: Cuéntele a su hijo – siempre de forma acorde a su edad- todo lo que usted sabe sobre su origen, sus padres biológicos, las causas y las circunstancias de su adopción. Todo esto no debería tratarse como si fuese un secreto o algo de lo que habría que avergonzarse. En dichos relatos, usted debería dar por supuesto siempre que los padres biológicos de su hijo querían lo mejor para él. Absténgase de despreciar a sus padres biológicos, porque en ese caso estaría despreciando también a su hijo.
 

Noveno: Independícese e independice su identidad y su autoestima de la conducta de su hijo. Protéjase de sus eventuales “arrebatos”, sobre todo si suponen acciones destructivas. Prepárese para la posibilidad de verse usted mismo en una situación marginal, aunque sea transitoriamente, a causa de conductas de su hijo que a veces son bastante radicales y que no se corresponden con las expectativas y normas de su entorno social.

 
– Décimo: Tenga paciencia, paciencia y más paciencia. No pierda la fe en que tarde o temprano todo saldrá bien. 

Me llamaron negra

Me hace descubrir Raquel este poema de la peruana Victoria Eugenia Santa Cruz (me hace descubrir la poeta también).

Antón añade que en este blog lleno de referentes de mujeres negras, hay una entrevista explicativa de la autora que también es interesante escuchar:

Skinheads

Los skinheads me dan pánico.

Nunca me han gustado (no sólo por sentido común: fui joven en los 80, cuando las luchas entre neonazis y otras tribus urbanas dejaron como damnificados a más de uno de mis amigos), pero desde que tengo un hijo negro, me despiertan una reacción física.

Ganas de huir, de esconderme.

A veces, de madrugada, me despiertan voces en la calle, de gente que vuelve de fiesta; a veces son peleas.

Lo que me desboca el corazón es pensar en mi hijo adolescente perseguido hasta la puerta de casa por una pandilla de cabezas rapadas con bates de béisbol.

Y nunca pienso en A., pienso en B. En su color de piel, que le convierte en una diana humana.

Mañana se estrena “Alacrán enamorado”, la última película de Santiago Zannou. Hablamos de él cuando estrenó “La puerta de no retorno”, la historia del regreso de su padre a su Benín natal tras 37 años de ausencia.

Y me pregunto si “Alacrán enamorado” sería la misma de haberla narrada un director blanco.

“Alacrán enamorado” es una historia de skin-heads, de fascistas que merodean los locutorios donde van los inmigrantes como lobos en celo. Es la historia de un skinhead que se atreve a salirse de la manada, a cuestionarse las consignas… a enamorarse de una mujer negra. Es la historia de los ideólogos que hay detrás de estas manadas que tanto miedo dan cuando te los encuentras en una esquina, o en un vagón de metro.

Y de los que lo avalan.

Como dice el personaje de Javier Bardem (un nazi con corbata que no se ensucia las manos y que da más miedo todavía que los de la cabeza rapada): “Que no miren, que miren hacia otro lado; y que nos dejen hacer nuestro trabajo: limpiar España”. Refiriéndose a esos cómplices silenciosos que son cooperadores necesarios.

A pesar del final optimista, me dolió cada golpe de la película. La violencia explícita.

Y pensé que B. (y también A.) van a tener que verla algún día. Para saber lo que puede doler el racismo.

Milagro

Del último libro de Rosa Montero (titulado “la ridícula idea de no volver a verte”):

“Siempre me han maravillado esas armonías, esas extraordinarias coincidencias del destino que de cuando en cuando la vida nos otorga cuando se pone magnánima  que hacen que, en la enormidad del mundo, se junten con provecho dos seres de difícil adaptabilidad, como en este caso: dos mentes superdotadas, dos personas raras, solitarias, de ardiente entrega utópica, apasionadas por la ciencia, de edades semejantes, del sexo opuesto siendo heterosexuales, los dos sentimentalmente libres en el momento de encontrarse, ambos en la edad justa (porque podían haberse conocido de viejos o de niños) y encima, ¡atrayéndose sexualmente el uno a la otra! ¿No te parece un milagro?”

Rosa Montero habla de la relación entre Pierre y Marie Curie, los Nobeles de Física (y ella, posteriormente, de Química).

En nuestro caso, no coinciden los datos, pero sí el espíritu; no es la misma letra, pero sí la música…  Nos encontramos no sólo en un momento en el que éramos sentimentalmente libres y con años por delante para amarnos, sino también con el recorrido suficiente para sentirnos a gusto con lo que somos; y en el mismo momento.

...hoy se cumplen 50 añazos de la publicación de Rayuela!!!!

Yo añadiría que que suceda todo esto… a los 40 o casi, cuando ya lo das por perdido… es doble milagro.

Un milagro que no hay que dejar de cuidar nunca.

El precio de la adopción (2)

Hace algún tiempo hablé del reportaje Adoptionenspriis, que entonces encontré sólo en versión original en danés.

E. y R. me la han hecho llegar subtitulada en inglés. Entenderla la hace aún más sobrecogedora.

No acabo de entender los motivos por los que sus padres adoptivos consideran que no pueden hacerse cargo de ella. No entiendo la estrategia que les propone el psicólogo. Me deja espeluznada la frialdad que se desprende en muchos de los fragmentos por parte de los padres… pero lo que me ha llegado al alma es cuando la niña, al final, dice que no quiere más “nuevas madres”. ¿Cuántas madres nuevas puede tener una criatura, que se la van pasando de mano en mano como si fuera un par de zapatos?

En estos días, M. me ha hecho llegar una entrevista con Lemn Sissay, adoptado interracial de origen etíope en Gran Bretaña. Hoy es adulto, y tiene una opinión muy negativa de la adopción interracial, que sin duda bebe en su propia historia, que es durísima. La cuenta en este vídeo (con subtítulos en español), estremecedor. Si la despedida de Masho de sus padres (adoptivos) es difícil de digerir, oírla narrada con la distancia de ser adulto, la hace peor todavía:

www.ted.com/talks/lang/es/lemn_sissay_a_child_of_the_state.html

Me parece muy interesante lo que dice en el artículo “Adopción o abducción”, que pretendía responder a la pregunta ¿Debe permitirse a los no africanos adoptar niños africanos?

A los no africanos se les debería permitir adoptar – pero se les debería supervisar. Conozco buena gente que fueron adoptados por no africanos. Pero también conozco gente que se suicidó. ¿Cuántas de estas adopciones compensan un suicidio? ¿Donde están las estadísticas de este comercio público y privado?

Muchos padres adoptantes no africanos explicarán lo difícil que es adoptar a un niño en su país natal. La razón por la que es difícil es que los servicios sociales protegen de forma vigorosa la infancia y a menudo desestiman a los adultos interesados que no son satisfactorios. Por esto muchos padres adoptantes se embarcan en una especie de turismo adoptivo. Por lógica, estos turistas adoptivos, como grupo, tendrán un porcentaje importante de padres considerados inadecuados por el sistema británico.

Los no africanos que quieren adoptar niños de África deberían tener un conocimiento claro de la Historia. Una historia donde se acepta llevarse niños a miles de kilómetros, cambiar sus nombres o que no conozcan el idioma de su tierra. ¿Les recuerda a algo? La fascinación no-africana por la propiedad del niño africano evidente en la época del Imperio.

(…)

¿Por qué creen que los no africanos quieren adoptar niños africanos?

Tener un niño africano es a menudo una señal de las credenciales filantrópicas, políticas, familiares o religiosas de los adoptantes. El niño africano es una medalla que demuestra su compromiso con la filantropía, la política o la religión. Sienten que sacando un niño de Africa y mostrarle la luz pone de manifiesto lo justos que son.

Sacar a un niño de otra cultura es un acto de agresión. ¿Por qué nadie ha mirado en la historia de la adopción transracial hecha por europeos? ¿De dónde viene? Los británicos han estado llevándose niños africanos por muchos años por muchas razones espúreas. El sistema de creencias de los padres en ciernes (su religión) y su economía son citados a menudo como las razones para sacar a un niño de su tierra. Muchos de estos niños son literalmente robados y blanqueados en el sistema.

¿A quién beneficia la adopción internacional – al niño o a los padres?

En muchas adopciones, el niño está salvando a los padres porque son ellos quien necesitan desesperadamente un niño y no sólo debido a la infertilidad. Ellos tienen que cumplir con lo que son – como lo hacen la mayoría de los padres que conciben de forma natural. Si no pueden colonizar un país, entonces, colonizan una persona. Un niño que ha sido arrancado de su país, en el futuro preguntará ¿Por qué estoy aquí?, o vivirá con miedo a hacer esta pregunta. La respuesta: “Te salvamos del malvado continente negro y de su gente malvada, negra, necesitada y pobre y de sus gobiernos tiránicos” no servirá.

Los no africanos se toman mucho trabajo para sacar al niño africano de su continente. Estos adultos son víctimas de su propia narrativa. Los europeos se han beneficiado de su Imperio perdido más en el presente que en el pasado. Estos padres adoptantes deben re-educarse. Y sí lo hacen, quizás descubrirán que llevarse a un bebé de su tierra es una declaración de intenciones que dice más de sus necesidades que de las del niño.

(…)

A los 17 años salí del sistema de protección de menores y recibí mi certificado de nacimiento. Había un nombre extraño en él: Lemn Sissay. Enfadado con lo que me había sucedido, la nueva trabajadora social me dio también cartas de mi madre de 1968. Rogaba que me devolvieran a ella. Decía: ¿Cómo puedo recuperar a Lemn? Quiero que esté con su gente, en su país. No quiero que se enfrente a la discriminación. Su letra iba dirigida a un trabajador social llamado Norman. Me había bautizado con su propio nombre.

Pasé la mayor parte de mi vida adulta buscándola a ella y a mi familia y a los 33 lo conseguí. Mi madre se había casado con un ministro del Gobierno del Emperador Haile Selassie y mi padre era un piloto de Ethiopian Airlines que murió en un accidente de avión a principios de los 70. Cuando la gente me pregunta de dónde soy digo Inglaterra, Etiopía, Eritrea y el mundo.

(…)

Que los no africanos se lleven niños africanos de su país de origen no es una solución simple a un problema simple. A la práctica, es una conclusión lamentablemente inadecuada a un problema complejo. A menudo se dice que el amor lo cura todo. Pero el amor sin la comprensión es algo peligroso. Hitler amaba Alemania. El amor no es suficiente.

Ponte en los zapatos del otro. ¿Como se sentirían los europeos si los africanos empezaran a hacer turismo adoptivo en Inglaterra? No lo llamarían adopción. Lo llamarían abducción.

El texto de Lemn Sissay tiene muchos puntos discutibles. Pero tiene elementos que permiten reflexionar sobre otras muchas adopciones, sobre las prácticas comunmente admitidas en adopción, sobre el papel de los servicios sociales, sobre el trato a la familia biológica, sobre el respeto a la criatura, sobre la capacidad de las familias para afrontar retos – y para aceptar la indisolubilidad de los lazos paterno-filiales en el caso de la adopción, sobre el neo-colonialismo que implica la AI…

Encuentro en China

Algunos expertos en adopción consideran que no es una buena idea realizar la búsqueda de los padres biológicos en la infancia; menos todavía, encontrarse con ellos. Sin embargo, yo he conocido de primera mano varias de estas historias… y todas son muy positivas para todas las partes.

(También es cierto que es posible que las historias menos positivas se hagan menos públicas).

musin yohan006

En China, no es muy habitual poder encontrar a la familia biológica. La familia adoptiva de esta niña, criada en Holanda, lo consiguió, y este documental narra el encuentro de las dos familias.

Me llama la atención cómo, cuando encuentran a los padres biológicos, y después de las pruebas de ADN, los padres adoptivos le dicen a su hija: “Ahora tienes dos juegos de padres”. Yo creo que en las familias adoptivas hay siempre una doble parentalidad, incluso cuando no se nombra. Entonces, los padres biológicos son padres fantasma, que están ahí aunque ignoremos su presencia. Para muchos, la relación con los padres biológicos es un proceso, similar al que tan bien cuenta Cuaderno de retazos en esta entrada.

También  me impresionó el miedo de la familia biológica a ser juzgados por su hija… a ser odiados, a no ser perdonados. Me pregunto si esta culpabilidad está presente en muchos de los padres de nuestros hijos…

Nube de etiquetas

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 454 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: