familia monoparental y adopción

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Me llamaron negra

Me hace descubrir Raquel este poema de la peruana Victoria Eugenia Santa Cruz (me hace descubrir la poeta también).

Antón añade que en este blog lleno de referentes de mujeres negras, hay una entrevista explicativa de la autora que también es interesante escuchar:

Skinheads

Los skinheads me dan pánico.

Nunca me han gustado (no sólo por sentido común: fui joven en los 80, cuando las luchas entre neonazis y otras tribus urbanas dejaron como damnificados a más de uno de mis amigos), pero desde que tengo un hijo negro, me despiertan una reacción física.

Ganas de huir, de esconderme.

A veces, de madrugada, me despiertan voces en la calle, de gente que vuelve de fiesta; a veces son peleas.

Lo que me desboca el corazón es pensar en mi hijo adolescente perseguido hasta la puerta de casa por una pandilla de cabezas rapadas con bates de béisbol.

Y nunca pienso en A., pienso en B. En su color de piel, que le convierte en una diana humana.

Mañana se estrena “Alacrán enamorado”, la última película de Santiago Zannou. Hablamos de él cuando estrenó “La puerta de no retorno”, la historia del regreso de su padre a su Benín natal tras 37 años de ausencia.

Y me pregunto si “Alacrán enamorado” sería la misma de haberla narrada un director blanco.

“Alacrán enamorado” es una historia de skin-heads, de fascistas que merodean los locutorios donde van los inmigrantes como lobos en celo. Es la historia de un skinhead que se atreve a salirse de la manada, a cuestionarse las consignas… a enamorarse de una mujer negra. Es la historia de los ideólogos que hay detrás de estas manadas que tanto miedo dan cuando te los encuentras en una esquina, o en un vagón de metro.

Y de los que lo avalan.

Como dice el personaje de Javier Bardem (un nazi con corbata que no se ensucia las manos y que da más miedo todavía que los de la cabeza rapada): “Que no miren, que miren hacia otro lado; y que nos dejen hacer nuestro trabajo: limpiar España”. Refiriéndose a esos cómplices silenciosos que son cooperadores necesarios.

A pesar del final optimista, me dolió cada golpe de la película. La violencia explícita.

Y pensé que B. (y también A.) van a tener que verla algún día. Para saber lo que puede doler el racismo.

Milagro

Del último libro de Rosa Montero (titulado “la ridícula idea de no volver a verte”):

“Siempre me han maravillado esas armonías, esas extraordinarias coincidencias del destino que de cuando en cuando la vida nos otorga cuando se pone magnánima  que hacen que, en la enormidad del mundo, se junten con provecho dos seres de difícil adaptabilidad, como en este caso: dos mentes superdotadas, dos personas raras, solitarias, de ardiente entrega utópica, apasionadas por la ciencia, de edades semejantes, del sexo opuesto siendo heterosexuales, los dos sentimentalmente libres en el momento de encontrarse, ambos en la edad justa (porque podían haberse conocido de viejos o de niños) y encima, ¡atrayéndose sexualmente el uno a la otra! ¿No te parece un milagro?”

Rosa Montero habla de la relación entre Pierre y Marie Curie, los Nobeles de Física (y ella, posteriormente, de Química).

En nuestro caso, no coinciden los datos, pero sí el espíritu; no es la misma letra, pero sí la música…  Nos encontramos no sólo en un momento en el que éramos sentimentalmente libres y con años por delante para amarnos, sino también con el recorrido suficiente para sentirnos a gusto con lo que somos; y en el mismo momento.

...hoy se cumplen 50 añazos de la publicación de Rayuela!!!!

Yo añadiría que que suceda todo esto… a los 40 o casi, cuando ya lo das por perdido… es doble milagro.

Un milagro que no hay que dejar de cuidar nunca.

El precio de la adopción (2)

Hace algún tiempo hablé del reportaje Adoptionenspriis, que entonces encontré sólo en versión original en danés.

E. y R. me la han hecho llegar subtitulada en inglés. Entenderla la hace aún más sobrecogedora.

No acabo de entender los motivos por los que sus padres adoptivos consideran que no pueden hacerse cargo de ella. No entiendo la estrategia que les propone el psicólogo. Me deja espeluznada la frialdad que se desprende en muchos de los fragmentos por parte de los padres… pero lo que me ha llegado al alma es cuando la niña, al final, dice que no quiere más “nuevas madres”. ¿Cuántas madres nuevas puede tener una criatura, que se la van pasando de mano en mano como si fuera un par de zapatos?

En estos días, M. me ha hecho llegar una entrevista con Lemn Sissay, adoptado interracial de origen etíope en Gran Bretaña. Hoy es adulto, y tiene una opinión muy negativa de la adopción interracial, que sin duda bebe en su propia historia, que es durísima. La cuenta en este vídeo (con subtítulos en español), estremecedor. Si la despedida de Masho de sus padres (adoptivos) es difícil de digerir, oírla narrada con la distancia de ser adulto, la hace peor todavía:

www.ted.com/talks/lang/es/lemn_sissay_a_child_of_the_state.html

Me parece muy interesante lo que dice en el artículo “Adopción o abducción”, que pretendía responder a la pregunta ¿Debe permitirse a los no africanos adoptar niños africanos?

A los no africanos se les debería permitir adoptar – pero se les debería supervisar. Conozco buena gente que fueron adoptados por no africanos. Pero también conozco gente que se suicidó. ¿Cuántas de estas adopciones compensan un suicidio? ¿Donde están las estadísticas de este comercio público y privado?

Muchos padres adoptantes no africanos explicarán lo difícil que es adoptar a un niño en su país natal. La razón por la que es difícil es que los servicios sociales protegen de forma vigorosa la infancia y a menudo desestiman a los adultos interesados que no son satisfactorios. Por esto muchos padres adoptantes se embarcan en una especie de turismo adoptivo. Por lógica, estos turistas adoptivos, como grupo, tendrán un porcentaje importante de padres considerados inadecuados por el sistema británico.

Los no africanos que quieren adoptar niños de África deberían tener un conocimiento claro de la Historia. Una historia donde se acepta llevarse niños a miles de kilómetros, cambiar sus nombres o que no conozcan el idioma de su tierra. ¿Les recuerda a algo? La fascinación no-africana por la propiedad del niño africano evidente en la época del Imperio.

(…)

¿Por qué creen que los no africanos quieren adoptar niños africanos?

Tener un niño africano es a menudo una señal de las credenciales filantrópicas, políticas, familiares o religiosas de los adoptantes. El niño africano es una medalla que demuestra su compromiso con la filantropía, la política o la religión. Sienten que sacando un niño de Africa y mostrarle la luz pone de manifiesto lo justos que son.

Sacar a un niño de otra cultura es un acto de agresión. ¿Por qué nadie ha mirado en la historia de la adopción transracial hecha por europeos? ¿De dónde viene? Los británicos han estado llevándose niños africanos por muchos años por muchas razones espúreas. El sistema de creencias de los padres en ciernes (su religión) y su economía son citados a menudo como las razones para sacar a un niño de su tierra. Muchos de estos niños son literalmente robados y blanqueados en el sistema.

¿A quién beneficia la adopción internacional – al niño o a los padres?

En muchas adopciones, el niño está salvando a los padres porque son ellos quien necesitan desesperadamente un niño y no sólo debido a la infertilidad. Ellos tienen que cumplir con lo que son – como lo hacen la mayoría de los padres que conciben de forma natural. Si no pueden colonizar un país, entonces, colonizan una persona. Un niño que ha sido arrancado de su país, en el futuro preguntará ¿Por qué estoy aquí?, o vivirá con miedo a hacer esta pregunta. La respuesta: “Te salvamos del malvado continente negro y de su gente malvada, negra, necesitada y pobre y de sus gobiernos tiránicos” no servirá.

Los no africanos se toman mucho trabajo para sacar al niño africano de su continente. Estos adultos son víctimas de su propia narrativa. Los europeos se han beneficiado de su Imperio perdido más en el presente que en el pasado. Estos padres adoptantes deben re-educarse. Y sí lo hacen, quizás descubrirán que llevarse a un bebé de su tierra es una declaración de intenciones que dice más de sus necesidades que de las del niño.

(…)

A los 17 años salí del sistema de protección de menores y recibí mi certificado de nacimiento. Había un nombre extraño en él: Lemn Sissay. Enfadado con lo que me había sucedido, la nueva trabajadora social me dio también cartas de mi madre de 1968. Rogaba que me devolvieran a ella. Decía: ¿Cómo puedo recuperar a Lemn? Quiero que esté con su gente, en su país. No quiero que se enfrente a la discriminación. Su letra iba dirigida a un trabajador social llamado Norman. Me había bautizado con su propio nombre.

Pasé la mayor parte de mi vida adulta buscándola a ella y a mi familia y a los 33 lo conseguí. Mi madre se había casado con un ministro del Gobierno del Emperador Haile Selassie y mi padre era un piloto de Ethiopian Airlines que murió en un accidente de avión a principios de los 70. Cuando la gente me pregunta de dónde soy digo Inglaterra, Etiopía, Eritrea y el mundo.

(…)

Que los no africanos se lleven niños africanos de su país de origen no es una solución simple a un problema simple. A la práctica, es una conclusión lamentablemente inadecuada a un problema complejo. A menudo se dice que el amor lo cura todo. Pero el amor sin la comprensión es algo peligroso. Hitler amaba Alemania. El amor no es suficiente.

Ponte en los zapatos del otro. ¿Como se sentirían los europeos si los africanos empezaran a hacer turismo adoptivo en Inglaterra? No lo llamarían adopción. Lo llamarían abducción.

El texto de Lemn Sissay tiene muchos puntos discutibles. Pero tiene elementos que permiten reflexionar sobre otras muchas adopciones, sobre las prácticas comunmente admitidas en adopción, sobre el papel de los servicios sociales, sobre el trato a la familia biológica, sobre el respeto a la criatura, sobre la capacidad de las familias para afrontar retos – y para aceptar la indisolubilidad de los lazos paterno-filiales en el caso de la adopción, sobre el neo-colonialismo que implica la AI…

Encuentro en China

Algunos expertos en adopción consideran que no es una buena idea realizar la búsqueda de los padres biológicos en la infancia; menos todavía, encontrarse con ellos. Sin embargo, yo he conocido de primera mano varias de estas historias… y todas son muy positivas para todas las partes.

(También es cierto que es posible que las historias menos positivas se hagan menos públicas).

musin yohan006

En China, no es muy habitual poder encontrar a la familia biológica. La familia adoptiva de esta niña, criada en Holanda, lo consiguió, y este documental narra el encuentro de las dos familias.

Me llama la atención cómo, cuando encuentran a los padres biológicos, y después de las pruebas de ADN, los padres adoptivos le dicen a su hija: “Ahora tienes dos juegos de padres”. Yo creo que en las familias adoptivas hay siempre una doble parentalidad, incluso cuando no se nombra. Entonces, los padres biológicos son padres fantasma, que están ahí aunque ignoremos su presencia. Para muchos, la relación con los padres biológicos es un proceso, similar al que tan bien cuenta Cuaderno de retazos en esta entrada.

También  me impresionó el miedo de la familia biológica a ser juzgados por su hija… a ser odiados, a no ser perdonados. Me pregunto si esta culpabilidad está presente en muchos de los padres de nuestros hijos…

Mujer, negra, pobre

“¿Qué vas hacer tu sola en la vida?. Eres mujer, eres negra, eres pobre y eres fea.”. Esto le decía a Cellie, la protagonista de “El Color Púrpura”, su marido, cuando ella le abandonaba.

Y ella respondía: “Soy negra, soy pobre, y hasta pué que fea, pero gracias a Dios, aquí ´stoy!”.

Y se largaba.

Estos días hemos andado discutiendo sobre ser negra y ser mujer. Son dos cosas que yo he reflexionado por separado, porque yo soy mujer pero no soy negra y mi hijo B. es negro pero no es mujer.

Si, como cantaba John Lennon, la mujer es el negro del mundo, ¿qué lugar queda para las mujeres negras?

Raquel nos proponía dos textos muy ilustrativos de la situación de las mujeres negras en el mundo.

El primero es de la novela “Tandia”, de Bryce Courtenay (Raquel recomienda la serie completa: “La potencia de Uno” el primero y su continuación “Tandia”).

Tandia es joven negra en los inicios de la lucha contra el Apartheid en Sudáfrica. Mamá Tequila es su mentora (madame de un prostíbulo). El diálogo es este:

(… )Escucha, Tandy, ya te lo he dicho antes, no sirve de nada que pienses que eres una abogada engreída y encopetada, tú eres una persona de color igual que Flo y que yo misma. Eres también bella y una slimmetjie, muy lista, más lista que nadie, pero al final eso no sirve de nada, porque todos siguen considerándote un coño ambulante. ¡Sigues siendo cebo para la serpiente tuerta!

– No tengo por qué ser como todas las demás. No todas las chicas de color son así. Mamá, tú ya sabes lo que pasó. Tú sabes lo que siento. – De sus ojos brotaron lágrimas, que se enjugó con el dorso de la mano.

Mamá Tequila pareció no darse cuenta de su desasosiego. Su tono de voz se hizo impaciente:

-Tandy, ¿eres tonta o qué? ¡A eso precisamente es a lo que yo me refiero! En lo que al amor se refiere, estás liquidada del todo. Te hicieron daño dos veces, y ningún hombre va a llegar hasta ti ya. No estoy hablando de amor, no estoy hablando siquiera de ser una puta que trabaja por dinero, estoy hablando de intercambio. El coño puede ser una caja registradora y puede ser un arma, pero también puede ser algo más. ¡Por amor de Dios, Tandy, tú eres abogada! Deberías entender. El coño es también un medio de negociación, ¡el único medio que tiene una mujer de intercambiar bienes por servicios prestados! Toda mujer que ha vivido en este mundo se ha visto obligada a hacer eso de un modo u otro. Dios no te puso eso allí para que lo goces, sino porque es tu garantía. Magtig! ¡Lo puso ahí entre tus piernas para tu propia supervivencia!

-Una mujer no tiene que conseguirlo todo en la vida tumbándose de espaldas.

Tandia sabía que era inútil discutir, pero de pronto se sentía sucia e inferior, y había trabajado muy duro para no volver a sentir nunca más aquellas cosas. Mamá Tequila la estaba obligando a regresar a donde se había jurando no volver jamás. Entonces se volvió hacia ella; hubo un relampagueo en sus ojos. Era la primera vez que alguien le replicaba en serio.

– ¡Mamá, tengo cerebro y tengo odio y eso tiene que ser suficiente! El hombre blanco ha estado tirando de espaldas durante trescientos años a las mujeres negras y abusando de ellas, cogiendo lo que quería. Es hora de que las mujeres luchen. Cuando llegue la revolución y gane la gente de abajo, los negros, los mestizos y los indios, entonces sus mujeres, tú y yo y tita Flo y la esposa de Sonny Vindoo y todas las mujeres negras, ¡seguiremos siendo inferiores! Cambiaremos un amo por otro y tendremos que seguir aceptando que un hombre nos tumbe de espaldas cuando le venga en gana. (…)

Madame Llama Flo juntó las manos y se las apoyó en el pecho.

– ¡Eso es, Tandy! ¡Es el mejor discurso que he oído en mi vida! – Se volvió a Mamá Tequila-. Ousis, ¿oiste eso? ¿Oiste lo que acaba de decir Tandy? Ella tiene razón, las mujeres tenemos que luchar ahora porque si no esos cabrones de negros acabarán haciéndonos exactamente lo mismo que nos han hecho ya los cabrones blancos. – Luego se volvió a Tandia, con una sonrisa indulgente en los labios-. Magtig, qué abogada tan lista que va a ser Tandy. Estamos muy orgullosas de ti, ¿sabes?

Mamá Tequila resopló bruscamente.

-Lo único que tengo que añadir sobre este asunto es que no va a haber una revolución y lo que tú dices, Tandy, es pura palabrería de abogado. (…)

El segundo texto es más resumido, autoría de Citlali, una mujer mexicana que participó en el proyecto de “Las muertes chiquitas”:

Se te pide que tengas un doctorado, hables diversas lenguas, viajes, seas una buena madre, una buena esposa y además multiorgásmica. (…) Pero eres el ejemplo de lo que nadie quiere ser: mujer, indígena y pobre.

Contra la mutilación genital

Hoy se celebra el Día Mundial contra la Mutilación Genital.

En África, 92 millones de niñas mayores de 10 años han sido víctimas de esta práctica que según la tradición sirve para garantizar la pureza de las mujeres. Las consecuencias de la mutilación genital pasan desde desequilibrios en la menstruación a dificultades en el parto, infecciones urinarias e incluso la muerte.

Y por supuesto, dolor en las relaciones sexuales y la imposibilidad de sentir placer sexual.

Para intentar entender por qué sigue vigente una práctica tan espantosa, pueden leer este texto

Si, como yo, son de los que encuentran más fácil acercarse a otras realidades desde la ficción, les recomiendo la película Moolaadé, que explica cómo una comunidad pasa de no cuestionarse la ablación a estar contra ella…

 

…o el libro “Las Murallas de Harar“, de Camilla Gibb, una novela que tiene como escenario Etiopía y donde se narra con detalle lo que es y lo que implica una ablación de clítoris.  

(una práctica en la que Etiopía, país cuya religión oficial es la Cristiana Ortodoxa, está en el segundo triste lugar. Para desmontar tópicos).

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