familia monoparental y adopción

Esas pequeñas cosas

 La lejanía del mar, las distancias inaprehensibles, la sequedad en la piel y en la nariz, la media hora de más al anochecer, las cigüeñas posándose en el campanario, la calidad del agua del grifo, el metro que siempre llega por el lado por el que no lo esperas, el calor asfixiante de agosto, la irrupción sorpresiva del otoño, el cielo azulísimo, el pan sin tomate, el cosquilleo en la nuca al oír a alguien hablar tu idioma, las tapas en los bares, la absoluta incapacidad para hacerte una imagen mental de la geografía urbana, lo rápido que se seca la ropa tendida, las tardes larguísimas de la jornada intensiva, levantarte en otoño y asarte a mediodía, la afición a trasnochar, la manera de hacer las cuentas cuando pagas a escote, el girar una esquina sin saber qué hay al otro lado, las neveras de los súpers sin butifarras ni libritos, la imposibilidad de imaginar el mar.

E ir dándote cuenta de que las que realmente cuestan no son las diferencias grandes sino las pequeñas. Y que son también las primeras que se dan por sentadas.

Mucho hemos debatido en este blog sobre la autonomía de los niños, el juego libre, el uso de las calles,… este texto de Fernando Tonucci añade algunos elementos de reflexión con los cuales no podría estar más de acuerdo. Seguramente, el gran cambio en la vida de nuestros hijos no es tanto cómo ha cambiado su relación con los padres (que somos mayores, que tenemos menos niños, que tenemos menos tiempo y nos sentimos más culpables) como la desaparición de las relaciones no regladas entre iguales.

(Por cierto, un tema de debate no menor es si los que han perdido la calle son todas las criaturas… o solo los chicos. Me da la sensación de que las niñas, a partir de edades bastante jóvenes, nunca han tenido la calle a su alcance).

Las consecuencias de que los niños no puedan salir a jugar en la ciudad libremente son varias y son graves. La primera es que un niño que no puede salir de casa solo -sin adultos- no puede jugar. Y bueno, cuando digo esto los adultos se ofenden: “¿cómo que no pueden jugar, si gastamos tanto dinero por sus juguetes y los acompañamos todos los días al parque?” En mi opinión los juguetes pueden ser buenos para jugar si son pocos y se pueden aprovechar por mucho tiempo con varios amigos. Y estos dos elementos: tiempo y amigos, han desaparecido. Con lo cual se han quedado solo los juguetes y nuestros hijos se están transformando de jugadores a propietarios de juguetes. Esto tiene relación con el parque para el juego. Es un lugar inadecuado para los niños porque se quedan siempre en lo mismo. Tienen que ir acompañados por los padres y acompañar a un niño a jugar es nocivo. Es una contradicción interna: el verbo jugar no se puede conjugar con el verbo acompañar sino que es conjugado con el verbo dejar (permitir). Por lo cual el juego necesita confianza.

Primera semana de colegio

Día 1.

Madrugón, nervios, estómagos cerrados, mochilas, prisas, leche derramada, cepillos de dientes, cepillos de pelo, vámonos vámonos vámonos.

8:40. Por el camino

Yo: C. también entró en el cole en 1º, seguro que también estaba nerviosa. Y mira ahora.

C: A mí me daba mucha vergüenza. Y yo no tenía hermanos mayores que me lo podían explicar todo, que me podían presentar a la gente. A la hora del patio ya tenía 2 amigas.

8:50. Patio del colegio.

P. entra por una puerta, los mayores por otra. Se supone que la profesora de P. estará antes de que abran la otra puerta, pero no está. Carreras de un lado a otro, con los tres niños pegados a los riñones. C. ya ha encontrado a sus amigos y se ha quedado donde estará su fila.

Finalmente, llega la maestra de P. y vamos con A. y B. a buscar sus filas. Nos acercamos a una de las maestras de 4º de primaria: no sabe si B. va a su clase, pero le dice que se ponga en su fila. Su cara es un poema. No me deja darle un beso.

Luego buscamos la fila de 1º. El profesor no sabe a qué clase va A. Ni siquiera tiene claro que vaya a su curso. Se pone en marcha con el resto de la clase hacia el patio donde van a darles la bienvenida… A. se queda desconcertado hasta que la profesora de Gimnasia le coge la mano y se lo lleva.

Desde la distancia, N. y yo vemos pasar a los niños, cada uno con sus clases, y sentarse para ver la bienvenida. Cuando termina, se levantan. B., con cara de palo, saluda discretamente con la mano. A. me ve y se agarra a mí. Lo acompaño a su fila. El profesor de inglés le da la mano y empieza a explicarle cosas, me dice “ahora ya sigo yo”. Veo cómo los lagrimones le caen por la cara (a A., no al profe de inglés. Bueno, y a mí).

15:00

Me cuenta N. que ha llegado al colegio y les ha visto jugando, alegres. Salen contentos. Me llaman y me cuentan cómo le ha ido el día.

A.: yo me he portado muy bien, muy bien. No han tenido que regañarme ni una vez. Un niño me ha escupido, y otro me ha dicho que me fuera, pero K. es un buen amigo y me ha protegido.

C.: Yo he visto como un niño mayor le decía a A. que se fuera y me he acercado a preguntarle qué pasaba.

B.: Yo a la hora del patio ya tenía 20 amigos.

 

Día 2

8:40

Yo: ¿Ya tenéis preparadas las mochilas? Coged el plátano!!

B.: Podemos llevarnos un zumo. Todos los niños llevan.

A.: Yo no tengo que llevar mochila, en mi clase sólo lleva la niña nueva. Me llevo el plátano en la mano. Y el zumo.

8:50. Por el camino.

B.: ¿Sólo puedes repetir curso una vez?

Yo: Creo que sí.

B.: Pues entonces ya estoy salvado. No hace falta que haga los deberes, ni que estudie…

 

Día 3

Llego tarde a casa, está C. esperándome.

C: Tienes que firmarme una cosa de la agenda, mira… Es que ponía “padre” y “madre” y yo he tachado “padre” y he puesto “madre” y tu nombre y tu teléfono… ahora tienes que firmarlo.

Lo firmo.

 

 Día 4

Nos encontramos con E., una amiga que tiene a un niño en el colegio:

E: Que dice R. que que morro tiene B.,… que en solo 3 días se ha hecho amigo de los más guays del colegio… de los más macarras.

Manifiesto para niños

Hace unos días colgamos el Manifiesto para niñas; hoy voy a colgar el que han hecho para niños. Algunos puntos, claro está, coinciden. Pero me llama la atención que a los chicos se les hable de la diversidad sexual (punto 10) y esto no se considerara importante en el caso de ellas… Y echo de menos algún punto en el que se les diga que está bien que te gusten el rosa, o el lila, y que pintarte de uñas no es de chicas, sino de quién le gusta.

(breve listado abierto para chicos de más o menos ocho años en adelante)

1. No sos un príncipe azul y no lo vas a ser nunca. No sos un guerrero, ni un soldado, ni la luz de los ojos de tu madre, ni el orgullo de tu padre. Sos un nene común y corriente, y las expectativas que haya sobre vos son eso: expectativas de otros. Vos podés ser lo que quieras ser, no lo que los dibujitos, mamá o papá te digan.

2. Vas a estar bien en tanto entiendas que el amor es más importante que la guita.

3. Muchos hombres son tontos y tienen mucho miedo a lo diverso, como por ejemplo las mujeres y los homosexuales. No seas tonto, sé valiente.

4. A la gente se la quiere o no después de conocerla, no antes y por cómo o dónde nació. Lo otro se llama prejuicio y para mucha gente es lo mismo que ser Hombre con mayúsculas. Están equivocados, ser hombre es otras cosas más lindas.

5. Nadie debería quererte menos por no ser como ellos esperan que seas.

6. Jugá al fútbol cuando quieras, no cuando quieran los otros. El fútbol es un juego, uno de los más hermosos del mundo, no dejes que te lo conviertan en obligación.

7. Antes las nenas no jugaban al fútbol, ahora sí. Y les gusta tanto como a vos, aunque muchos varones te digan que el fútbol es de chicos.

8. No tenés que ser el mejor en nada, pero podés serlo en lo que vos elijas. Si los demás quieren que seas el mejor en algo que no te interesa, deciles que eso lo hagan ellos.

9. Puede pasar que te eduquen para que pienses que ser un hombre es ser un montón de cosas que ya no se usan. Son cosas viejas, de la época de los abuelos, o de San Martín. La vida es muy distinta ahora, abrí mucho los ojos, mirá bien alrededor, llegá a tus propias conclusiones.

10. Está bien ser gay, travesti, bisexual, heterosexual. Nadie es quien para juzgar nadie por lo que hace con su sexo, la vida es mucho más que eso. Son los mismos tontos del punto 3, y no entienden bien lo que es querer a la gente.

11. Es posible que en un tiempo te gusten las chicas. Portate con ellas como te gustaría que se porten con vos y vas a ver qué bien te tratan.

12. Los culos y las tetas que ves todos los días en la tele, en internet y en los quioscos de diarios no los vas a encontrar en las mujeres que te rodeen, si tenés suerte.

13. Las chicas tienen menos fuerza física que vos. Eso no las hace más débiles, pensarlo así es ser machista, y a las chicas los machistas les gustan cada vez menos. No te compliques la vida.

14. Puede ser que te guste demostrar que sos más hombre agarrándote a piñas con algún compañero de colegio. Si te pinta, hacelo, pero enterate de que lo que ganás no vale mucho en realidad. A veces es más valiente no pelear que pelear.

15. Te van a hacer creer que el tamaño del pito es re importante. Te van a hacer creer que el pito tiene que funcionar siempre porque sino sos menos hombre. Es todo mentira, no sufras al pedo.

16. Toda la música que existe ahora viene de música anterior que te va a volar la cabeza. Que el universo de la música que escuchás no se limite a lo que pasa la radio.

17. Leé mucho, leer te va a hacer descubrir que tu cerebro es enorme, que a otros les pasó lo que te pasa a vos, que no estás solo.

18. No hay juegos de varones y juegos de mujeres. Eso también es de la época de San Martín.

19. Jugar a ser Supermán está buenísimo, pero Supermán es un extraterrestre, no te olvides nunca. Vos sos un humano, sos vulnerable, podés llorar cuando quieras, no tiene nada de malo.

20. Pensá. Pensá siempre. Pensar es como hacer deporte: cansa, pero ayuda a vivir mejor.

21. Hay gente que cree que los sentimientos son cosas de nenas. A estas alturas deberías saber que no es así, pero va por las dudas: te prometo que sentir y pensar son las únicas cosas que nunca, nadie te va a poder sacar.

Manifiesto para niñas

Me encantó este manifiesto para niñas encontrado en este blog. Que también deberían leerse los niños. Y dentro de unos días, cuelgo el que han escrito para ellos, y comentamos la diferencia.

 

(breve listado abierto de consejos para todas las nenas de más de cinco años de edad)

1. No sos una princesa y no lo serás nunca, salvo que tu mamá o tu papá sean reyes o conozcas un principe y te cases con él. Sos una nena común y corriente. Si vas a identificarte con algo, tanto da que sea con princesas como con amazonas, guerreras, artistas o jugadoras de fútbol.

2. Los príncipes azules no existen. Pertenecen a los cuentos de hadas que te cuentan para que asumas que tu rol en el mundo es el de aguardar al hombre ideal que te alivie de las cargas de ser una mujer responsable y autónoma, que te salve de las fátigas de la sociedad y te convierta en madre de niños que deberían completarte como ser humano.

3. Todos los juguetes del mundo son para vos. No es verdad que haya cosas de varones y cosas de nenas. Te van a regalar cocinitas, bebés de juguete y sets de belleza para que te habitúes a esas actividades cuando crezcas, incluso si estudiás una carrera y te apasionás por una profesión. Si querés tener más autitos que muñecas está todo bien. No dejes que nadie te diga lo contrario.

4. No hay límites para tus ganas de ser libre. Lo mejor que te puede pasar en la vida es elegir más allá de tu género, sin condiciones, y que tus elecciones varíen tanto como vos lo desees.

5. No aceptes que te digan “una nena no hace eso”. Los que te hablen así (incluso si son tus padres), quieren cortarte las alas y marcarte un camino que creen que deberías seguir. Defendé tus decisiones, crecé sabiendo que los que sostienen divisiones según el sexo tienen cerebros chiquitos y mentes de villanos.

6. Trepate a todos los árboles que puedas. Eso no es ser varonera, es estar viva y saber jugar. Recordá que para eso vas a necesitar ropa cómoda.

7. Incluso ahora, cuando la mujer recorrió gran parte de su largo camino hacia la liberación, vas a encontrar discriminación en los que te rodean. Recordá que lo hacen porque tienen miedo y son ignorantes. Si podés, explicales que están equivocados. Si no, seguí en la tuya: que tu vida sea la mejor prueba de que no saben lo que dicen porque no lo han pensado bien.

8. El mundo está lleno de colores bellísimos, el rosa es uno más. Que tu existencia sea un arcoiris, no un merengue o una novela de la tarde.

9. Buscate juegos que vayan más allá de cambiar pañales, dar mamaderas de mentira y usar ollas de plástico.

10. Los chicos tienen pito y vos vagina. No te falta nada, lo de la envidia del pene es un invento para que pienses que ellos son mejores.

11. Evitá las publicidades. Evitá las modas. Evitá todo lo que te quieran imponer desde la televisión, hasta que puedas discernir qué te sirve de todo eso.

12. Tu amiguita que tiene más muñecas que vos no es más feliz.

13. Nunca jamás dejes de preguntar por qué las cosas son como son. Nunca te conformes con la primera respuesta. Nunca te quedes con dudas si podés sacártelas. El conocimiento es luminoso y te abre puertas.

14. Huí de la violencia. No porque sea patrimonio de los hombres, sino porque es la herramienta de los imbéciles.

15. Nadie va a quererte más porque seas muy flaca ni porque tengas tetas grandes. Al menos nadie que valga la pena conocer.

16. Mirar dibujitos está bien, pero también leé. Leé mucho. Leé hasta que te duelan los ojos. Leé cuentos, novelas, historias de piratas, extraterrestres y ballenas blancas. Incluso si al principio no entendés lo que estás leyendo porque sos chiquita, algo de eso queda en tu cabeza y la abre.

17. No descartes leer Cenicienta, pero acordate que ella y todas las demás se cansaron de comer perdices, en la parte que viene después del “y vivieron felices para siempre”.

18. Lo mismo vale para la música, el mundo no se termina en Shakira y Selena Gómez. Si podés, aprendé a tocar algún instrumento, el que sea.

19. Casarte y ser mamá es uno de tus destinos posibles, no es obligatorio. Tu futuro no está escrito en piedra, es como la arcilla y vos podés moldearlo.

20. Nunca sos muy chiquita para entender, lo que pasa es que a veces los grandes no sabemos cómo explicarte.

21. No siempre hubo mujeres presidentas. Son el producto de siglos de lucha y esfuerzo. No olvides a las que te precedieron, les debés mucho de tu libertad.

22. Las chicas que aparecen desnudas en las tapas de las revistas y en la tele lo hacen porque no tienen otra cosa que mostrar. Vos mostrá tu cerebro, que al contrario que el culo, se te va a poner más firme con los años.

Terminó…

 

…el verano de la mudanza, la familia numerosa, hacer cajas y cargar cajas y abrir cajas y vaciar cajas, el patio, los geranios, la albahaca, montar muebles, pintar, improvisar cenas, descubrir el barrio, aprender a qué horas hay que bajar las persianas y a qué horas hay que abrir los toldos…

…de los días calurosos y las noches frescas, de las avispas, de las tardes en la piscina municipal y las cenas en el parque, de los días con los abuelos y las quedadas con los amigos, los cines de verano, las peleas por la tablet, las salidas en bicicleta, el vuelo de las cigüeñas, las tardes de bricolage, los desayunos en familia…

…de las llamadas a larga distancia, añorar el mar, recibir postales y pensar en enviarlas, planificar viajes, recibir visitas…

… de pensar proyectos nuevos, dejar atrás las rutinas, caminar por calles distintas, salir de la zona de confort…

…de ir acostumbrándonos a nuevos paisajes, a las nuevas dimensiones de lo urbano y de la familia, rediseñar nuestras vidas…

Escoger un hijo

¿Cómo me escogiste? Me pregunta B. a veces, y yo le cuento que a los hijos no se les escoge, de la misma manera que no se escoge a los padres. Y sin embargo

Me doy cuenta de que muchos de mis puntos de vista sobre la adopción han cambiado desde que empecé. Uno de ellos es el que se refiere a la posibilidad de escoger a nuestros hijos.

No soy partidaria de elegir, no lo he hecho (no he tenido que hacerlo), pero no lo veo tan mal como lo veía cuando me planté en el curso del CI y las psicólogas nos advirtieron sobre el tema.

Recuerdo que entonces, les recomendaron, a los que iban a países donde se hacía elegir a los niños (Ucrania es uno de los que citaron), que fueran con una idea pre-concebida. Es decir: “el más pequeño de los que me enseñen”; “la primera niña sana”… y ajustarse a esta idea. Decían que otras opciones podían ser muy duras emocionalmente.

Cuando nos lo contaban a mi me daba la sensación de que hablaban de estar escogiendo en el catálogo del Corte Inglés.

Mi hijo pequeño es de un país donde es posible (y a veces obligado) escoger a los niños (cuando hay varios que podrían responder a tu perfil). Y he hablado con mucha gente que lo ha hecho, y lo que te cuentan no tiene nada que ver con la idea del catálogo. Una pareja amiga, entre dos expedientes, se quedó al niño cuya fecha de nacimiento coincidía con la de la madre; otra amiga preguntó si era adoptable el primer niño que había tenido en brazos al entrar en el orfanato; otra, preguntó si podía adoptar al niño de 5 años que se acercó a ella en el patio; otros escogieron por el nombre (significaba Esperanza).

Lo que te dicen es que tienes más la sensación de que el niño te escoge a ti que otra cosa. Porque es el que te mira, o el que te rehuye, el que más sonríe, o el que más llora, el más gracioso, o el más frágil. Que algo te llama. Que te parece inevitable.

Yo no tuve que hacerlo, pero creo que habría podido elegir en estas condiciones y no sentirme mal.

Lo que no entiendo, y de esto también hay mucho en la adopción internacional, es la gente que “selecciona”. Que conocen a varios niños, se los miran del derecho y del revés, les hacen pruebas médicas varias, los van a ver varios días al orfanato… y luego descartan o escogen el que más les gusta. Me resulta difícil de imaginarme haciendo esto, haber tenido un niño en brazos, haberlo imaginado como mi hijo… y desecharlo por otro “en mejor estado”, como si fuera una mercancía defectuosa.

A la gente que tiene miedo a la posibilidad de escoger, en algunos casos, lo que les echa para atrás es la idea de los niños que no escoges, los que se quedan. Qué difícil, dicen, que no se te queden clavados en el alma para los restos. Y tienen razón: pero esto no sólo sucede cuando escoges a tu hijo, sucede en todos los casos.

Yo recuerdo a muchos de los niños del orfanato de mi hijo pequeño, donde tantas horas pasé, y hay uno de ellos (ahora tiene 8 años, y es un niño sano, inteligente y cariñoso, con un único “defecto” que ha hecho que no sea escogido por ninguna de las familias que en estos 8 años han pasado por allí: una mancha que le afea la cara), en el que todavía pienso muchas veces. A veces pienso que, si hubiera ido al centro a escoger, este niño podría haberse convertido en mi hijo pequeño. Y que cualquiera de los niños de la edad de mi hijo mayor que adoptaron otras familias que viajaron a la vez que yo habría podido ser mi hijo si la ecai hubiera asignado de otra manera.

(Con esta entrada, termino la revisitación de entradas de los primeros tiempos, que tal vez quedaron en el limbo en su momento, o que puede apetecer releer… en los próximos días nos ponemos al día del verano, temas nuevos, planes de futuro…)

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